Rogelio López Custodio Psicoterapeuta y sexólogo

Rogelio López Custodio Psicoterapeuta y sexólogo Terapia de pareja, individual, familiar, sexualidad integral, desde una perspectiva contextual y científica. Ansiedad, estrés, problemas mente - cuerpo.

Terapia de pareja, infantil, individual, familiar, sexualidad integral. Citas al 9997 389482

05/05/2026

Hay conversaciones en pareja que dejan una sensación rara, como si algo ya se hubiera acomodado solo por haberlo hablado. Se dicen muchas cosas, incluso se sueltan cosas que llevaban tiempo guardadas, y por un momento parece suficiente, pero pasan los días y todo vuelve al mismo lugar. No necesariamente porque falte comunicación, sino porque la forma en la que están conversando termina sosteniendo lo mismo que quieren cambiar.

A veces no es hablar más lo que hace falta, sino mirar qué está pasando dentro de esa conversación que se repite. ¿Te ha pasado que hablan mucho… pero en el fondo nada se mueve?.

02/05/2026

El estrés financiero no solo pega en la cuenta… empieza a meterse en la forma en la que se hablan, en los tonos, en lo que se evita y en lo que se interpreta. Una pregunta puede sentirse como reclamo, una propuesta como control. Y sin darse cuenta, la relación se empieza a tensar.

No es solo el dinero. Es lo que empieza a pasar entre ustedes cuando el contexto aprieta. ¿Qué has experimentado en este tema?, ¿quieres que siga hablando del dinero y la vida de pareja?

30/04/2026

Akiko y yo (Rogelio) nos metimos a una conversación que suele simplificarse demasiado: los celos. Y más que verlos como algo “que uno es” o como una simple reacción emocional, los fuimos desmenuzando como algo que aparece dentro de ciertas formas de relacionarnos. Hablamos de cómo muchas relaciones están atravesadas por intercambios, no necesariamente iguales, donde también se juegan el lugar que ocupamos, lo que recibimos, lo que creemos que nos toca y cómo todo eso puede activar los celos.

28/04/2026

A veces lo que se siente “especial” no tiene que ver con que encontraste a alguien predestinado, sino con que coincidieron en un momento, en un contexto y en una forma de relacionarse donde todo pudo fluir. La idea de las almas gemelas suena atractiva, pero también puede hacer que cuando aparecen las diferencias o lo incómodo, lo leamos como señal de que algo está mal… en lugar de verlo como parte de cualquier relación real.

Quizá la pregunta no es si existe “la persona indicada”, sino qué estás construyendo con la persona que tienes enfrente y desde dónde estás tomando decisiones en tu manera de vincularte. Porque cuando dejamos de buscar algo perfecto, se abre la posibilidad de entender mejor qué sí es importante para nosotros en una relación.

23/04/2026

Una conversación sobre dinero rara vez se queda en dinero. Empieza como una pregunta sencilla y en segundos ya hay incomodidad, tensión y distancia. No porque alguien quiera pelear, sino porque cada quien está respondiendo desde algo distinto que ni siquiera se ha puesto sobre la mesa.

A veces uno está buscando orden… y el otro escucha control. Uno quiere claridad… y el otro siente reclamo. Y mientras más intentan “explicarse”, más se enredan, porque no están en la misma conversación.

No están hablando de números están reaccionando desde lo que el dinero representa para cada quien.
Por eso no se trata solo de organizar gastos. Si no se habla de lo que les da tranquilidad, de lo que les preocupa y de lo que esperan del otro la discusión se repite. Cambian los números, pero no la dinámica.

Si quieres la mini guía para tener conversaciones difíciles escribe CONVERSAR y te la mando.




21/04/2026

Durante mucho tiempo, lo que era fidelidad o infidelidad no se discutía: estaba definido por instituciones, por normas legales, por mandatos religiosos. Hoy parece que eso cambió… que ahora “cada pareja decide”. Pero si lo miramos más de cerca, la pregunta se vuelve incómoda: ¿realmente decidimos o seguimos respondiendo a un sistema de expectativas que ahora ya no viene del Estado, sino del juicio social, de las redes, de lo que “se supone” que debe ser una relación?.

Porque incluso cuando creemos que estamos construyendo acuerdos propios, lo hacemos desde un historial de aprendizaje: ideas sobre exclusividad, sobre deseo, sobre lo correcto o lo incorrecto, que no surgieron de la nada. Las relaciones, como cualquier otra forma de comportamiento humano, están atravesadas por contextos, reglas y significados compartidos; no son decisiones en el vacío, sino elecciones situadas dentro de una cultura que sigue moldeando lo que vemos como aceptable o como traición.

Tal vez por eso vale la pena detenernos un momento: no solo para decir “cada pareja decide”, sino para preguntarnos desde dónde está decidiendo. ¿Qué estamos repitiendo sin cuestionar? ¿Qué estamos negociando realmente? Porque en un mundo donde las reglas ya no son tan explícitas, el riesgo no es la falta de normas… es vivir bajo normas invisibles que nunca pusimos en conversación. Y ahí, más que encontrar una respuesta correcta, lo interesante es ubicar en qué lugar estamos parados hoy.

16/04/2026

Decir que la infidelidad es la ruptura de un acuerdo suena claro… hasta que empiezas a preguntar qué acuerdos existían realmente. Y ahí es donde muchas relaciones se quedan sin piso, porque no hubo conversación, o se asumió que ambos entendían lo mismo. Lo que para una persona es “normal”, para la otra puede sentirse como una traición.

Hoy el problema no es solo lo sexual. Es todo lo que entra en juego: redes sociales, likes, conversaciones, consumo de contenido, formas de vincularnos. No es que todo eso “sea” infidelidad… es que sin acuerdos claros, cada quien interpreta desde su propia historia, y ahí es donde empiezan los conflictos.

Entonces la pregunta no es solo “¿hubo infidelidad?”, sino algo más incómodo y más útil: ¿qué acuerdos estamos dando por hechos sin haberlos hablado? Porque muchas rupturas no vienen de romper reglas… vienen de nunca haberlas construido.
Si esto te hace sentido, cuéntame: ¿qué cosas crees que deberían hablarse y casi nunca se hablan en pareja?

14/04/2026

Muchas veces la infidelidad se intenta entender solo por lo que pasó en ese momento, pero en la práctica aparecen otras cosas que ya venían operando en la relación: conversaciones que se evitaron, acuerdos que nunca se hicieron y formas de interactuar que se fueron instalando sin cuestionarse. No es solo el evento, es el contexto en el que ese evento ocurre.

No se trata de justificar ni de repartir culpas de forma automática. Se trata de mirar qué estaba funcionando en la relación, aunque fuera incómodo, y qué dejó de funcionar con el tiempo. Después de una infidelidad no solo se mueve la confianza, también cambian los límites, las preguntas que empiezan a aparecer y la forma en que la pareja se acerca o se evita.

Si estás pasando por algo así, tanto si decides quedarte como si decides no seguir, entender lo que está pasando puede ayudarte a no repetir lo mismo de siempre y a construir algo distinto. Entender no quita el dolor, pero sí puede abrir otras posibilidades. Si te hizo sentido, guárdalo o compártelo, y si quieres trabajarlo más a fondo, la terapia también es un espacio para hacerlo.

11/04/2026

Hay algo que veo constantemente en consulta: después de una infidelidad, solemos buscar una explicación rápida que nos dé sentido a lo que pasó. “No me amaba”, “no le importaba”, “es así”. Y aunque esas ideas pueden aliviar un poco en el momento, muchas veces nos alejan de entender lo que realmente estaba ocurriendo en la relación y en la persona. Entender no es justificar… pero sí es lo que permite que algo cambie o que se pueda prevenir.

Porque no todas las infidelidades significan lo mismo. A veces tienen que ver con evitar conversaciones que se han postergado durante meses, con buscar validación, con desconexión sostenida, con no saber cómo pedir lo que se necesit y otras veces, también, con algo más incómodo de aceptar: que la conducta se ha repetido porque no ha tenido consecuencias reales. Es decir, porque de alguna manera ha “funcionado”.

Y aquí es donde suele aparecer el conflicto: entender esto no vuelve correcta la infidelidad. Romper un acuerdo sigue siendo responsabilidad de quien lo rompe. Pero si solo lo reducimos a “es una mala persona” o “no te ama”, nos perdemos de ver qué se estaba evitando, buscando o sosteniendo y eso deja intacto el patrón.

Ahora, algo importante: que exista una explicación no le quita peso al dolor. La traición, la ruptura del acuerdo, la pérdida de confianza todo eso duele, y duele mucho. Sobre todo para quien lo vive del otro lado. Nada de lo que se entienda invalida eso. De hecho, muchas veces ambas cosas coexisten: el intento de comprender y el impacto emocional profundo.

Si estás pasando por algo así, ya sea que quieras reconstruir la relación o que estés considerando no seguir, acompañarte en un proceso terapéutico puede hacer una gran diferencia. No para decirte qué hacer, sino para ayudarte a entender qué pasó, qué necesitas y hacia dónde quieres ir.

Y si esto te hace sentido o te genera ruido, me interesa leerte.

07/04/2026

Puedes querer estar en pareja… y aun así extrañar estar solo o sola. No necesariamente porque la relación esté mal, sino porque a veces entramos en pareja dejando partes de nuestra vida fuera: nuestro espacio, nuestras decisiones, nuestras formas de estar con nosotros mismos. Y entonces lo que aparece no es duda sobre el vínculo, sino la sensación de haber reducido quién eres dentro de él.
Más que elegir entre pareja o libertad, la pregunta es qué tipo de relación estás construyendo y desde dónde la estás viviendo.

💬 ¿Qué cosas has dejado de hacer desde que estás en pareja que te gustaría recuperar?

📌 Guarda este video si te hizo sentido y compártelo con alguien que también esté en este punto, gracias por tu ayuda.

04/04/2026

A veces creemos que una conversación difícil termina cuando dejamos de hablar… pero en realidad, muchas veces es ahí donde empieza a definirse el vínculo. Cómo nos vamos, si dejamos algo pendiente, si hacemos un pequeño gesto después, si retomamos desde otro lugar… son esos detalles los que van construyendo seguridad o distancia. No se trata de hacerlo perfecto, sino de empezar a hacernos responsables de cómo cerramos, incluso cuando no resolvimos todo. ¿Te ha pasado que una conversación se complica más por cómo terminó que por lo que se dijo? Te leo en comentarios.

03/04/2026

Hay algo que se repite mucho cuando hablamos del amor: que no se puede explicar, que es demasiado complejo, que si lo intentas entender lo arruinas. Pero quizá ahí hay una trampa. Porque no entender cómo amamos no nos hace amar mejor, solo nos deja sin herramientas cuando algo duele, se confunde o se rompe. La psicología no estudia el amor para quitarle misterio, sino para observar qué hacemos cuando alguien se vuelve importante: cómo nos acercamos, qué evitamos, qué esperamos, qué repetimos y qué aprendimos sobre vincularnos.

Desde esta mirada, el amor no es solo algo que sientes dentro de ti. También es algo que ocurre entre las personas: en las interacciones, en las historias que traemos, en las expectativas que organizan la relación. Amar también es conducta, es lenguaje, es aprendizaje. Y eso no lo vuelve simple… lo vuelve más claro. Porque entonces ya no nos quedamos solo con “así es el amor”, sino que podemos empezar a preguntarnos qué está pasando realmente en nuestra forma de vincularnos.

Me interesa saber cómo lo ves tú: ¿crees que el amor se puede entender mejor o es algo que simplemente se siente? Te leo en comentarios. Si esto te hizo sentido, compártelo con alguien con quien hayas tenido estas conversaciones.

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