20/01/2026
Poner límites es una habilidad relacional que muchas personas no aprendieron de forma segura.
Por eso, cuando empiezas a hacerlo, la culpa puede aparecer automáticamente, aunque el límite sea claro, respetuoso y necesario.
Esa culpa no es una señal de que hiciste daño, sino de que estás saliendo de dinámicas donde tu bienestar no era prioritario.
Aprender a sostener un límite también es aprender a sostener la incomodidad que viene con el cambio.
¿Qué emoción aparece en ti después de poner un límite?