26/04/2026
CUANDO VENGAS A MI TUMBA
(Por Fernando D'Sandi)
Cuando vengas a mi tumba,
llévate una de mis flores…
no la dejes aquí como si solo fuera un trámite entre los vivos y los mu***os.
Tómala contigo,
como si te la diera yo,
como si aún pudiera alcanzarte la mano.
Deja que tus ojos lloren…
pero no te desbordes en un sufrimiento inútil.
Llora como llueve una tarde de verano:
sin ruido, sin prisa,
dejando que cada gota haga su trabajo
y le quite la sed a tus mejillas.
Ven siempre que quieras...
Aquí no hay puertas cerradas para quien ama.
Pero recuerda y ten presente
que yo no estoy aquí.
Aquí hay polvo…
restos de una historia que ya no pudo seguir escribiéndose en el cuerpo.
Aquí hay una forma de ausencia
que el mundo entiende.
Pero en ti…
en tu memoria, en eso que sientes
cuando dices o escuchas mi nombre,
en cada historia que te atreves a contar,
ahí me quedé.
Casi completo… nomás sin cuerpo.
Las tumbas guardan evidencia,
pero tú guardas el tesoro de nuestra historia.
Así que o quiero que vengas aquí
a sepultar tu vida.
No traigas tu paz para dejarla entre la tierra,
no vengas a despedir la alegría
que todavía te pertenece.
Si vienes, trae amor…
del que sigue respirando, del que no se rinde.
Siéntate un momento y cuéntame
cómo le haces para ir viviendo por días,
por ratos, por instantes que a veces pesan más que la vida entera.
Cuéntame de la casa, de lo que cambió, de lo que sigue igual.
Háblame como si yo no supiera…
aunque sabes que sí.
Porque cuando vienes y me hablas,
yo ya venía contigo.
Pero escucharte es otra forma de vida
que todavía me regalas.
Cuando vengas a mi tumba, quédate poco.
Aquí no hay mucho que hacer.
Aquí todo está dicho.
No te acostumbres a este silencio.
Mejor búscame en lo que sigue vivo:
en los rincones donde aún me nombras
sin darte cuenta, en las fotos, en los colores, en los olores, en todo eso que te recuerda
que aquí ando, en casi todo.
Vamos un ratito…
y nos regresamos.
No quiero que te quedes aquí.
Tu lugar es con los vivos y yo quiero que vivas,
que lo hagas un poco por los dos.
Y un día… cuando ya no haga falta venir
hasta esta piedra,
cuando el tiempo nos alcance, nos vamos a encontrar pero sin prisa,
sin distancia, sin tener que hallarle el modo
a esta ausencia.
Pero mientras,
cuando vengas a mi tumba, no te quedes.
Llévate la flor. Llévate la vida.
Llévame contigo siempre.
Tu trabajo no solo es venir a visitarme,
es descubrirme y hacerme presente
en casa, en los que quedan en ti.
Ahí estoy más que en cualquier monumento.
Porque lo que soy y lo que amo
se quedó contigo.
Créditos: Fernando D'Sandi