15/03/2025
Antes, creía que había algo mal con mis emociones y algunas personas me habían hecho sentir que mi sensibilidad era un defecto. Sin embargo, un día que necesité ser escuchada, me atreví a pedir ayuda, me equivoqué, tuve que volver a atreverme a abrirme a pesar del miedo y la desconfianza reforzada, hasta que un día inicié un proceso que ni yo sabía que era posible vivir, empecé a vivir un acompañamiento terapéutico cálido, seguro, empático, nutricio, fortalecedor que si, me ha llevado tiempo pero me ha permitido conocerme más, reconocer e identificar partes de mi que rechazaba e ignoraba, pues en algunas de ellas no las consideraba importantes porque estaban rotas y también he podido encontrar partes de mí que me han ayudado a ser resiliente y romper con algunos patrones que me alejaban de cosas que deseaba para mí.
No todos los momentos, días, semanas o meses son lindos, a veces, las experiencias me sarandean pero nada que ver con antes, incluso puedo reconocer que veces parecía estar bien cuando en realidad no lo estaba por dentro, esas partes estaban bien adormecidas pues así le convenía a todos, que yo siempre estuviera "bien" en lugar de estar como yo me sentía en realidad, en otros tiempos no los preparaban para saber que hacer con eso y lo que hacían era tapar el sol con un dedo para no tener que aprender a responder a eso, para no tener que tocar heridas que aún dolían.
He aprendido a sentirme, escuchar a mi cuerpo, mis emociones y a no minimizar o pelearme con lo que siento, a mirar mis heridas e irlas sanando con mucha paciencia y de una forma amorosa a unir parte con parte con hilos de oro, aprendiendo a unir y tratar mi propia historia con amor. Este proceso ha sido largo y a veces difícil, pero me ha enseñado a valorar mi sensibilidad y a aprender a encontrar fortaleza en mis vulnerabilidades.
Hoy sé, gracias a mi proceso, que mi sensibilidad es mi superpoder. Mi intuición y mi sistema nervioso me permiten saber si debo ir a la derecha o a la izquierda, si debo quedarme o irme, si debo parar o moverme, si debo priorizar más mi bienestar. Hoy sé que ser yo, con toda mi vulnerabilidad, es lo que me permite estar presente con todo lo que eso implica. Hoy sé que quiero estar en espacios donde me sienta segura de ser yo misma y que, gracias a mi sensibilidad, puedo conectar con el corazón de las personas que también están buscando un lugar seguro donde poder ser ell@s mismos y sentirse bien de abrirse incluso, si hay historias o partes que pueden dar vergüenza, pena o miedo dejar salir a la luz.
Hay una parte de mí que tiene un sueño, un sueño hecho de letras, sonidos, emociones, movimiento, colores lindos, compasión y amabilidad, antes no lo entendía solo lo sentía, ahora sé que lo que me da paz, me emociona, me llama y quiere ser compartido. Esta es mi forma de dar un pasito más a ese llamado en mi corazón al que le encanta poder ser libre. Me pregunto si aún recuerdas tu propio llamado, si aún recuerdas quien eres en verdad, tú, yo, podemos escuchar, el llamado de nuestro corazón, sé que da miedo, a veces es todo un proceso, como ir construyendo un puente que se va construyendo y afianzando pasito a pasito, pero en nuestras emociones está esa magia, esa energía irrepetible que nos permite ser nosotros mismos y descubrir nuestro propio superpoder.