07/12/2025
A lo largo del estudio The effect of acute treadmill walking on cognitive control and academic achievement, realizado en la Universidad de Illinois en 2009, se analizó cómo reaccionaba el cerebro después de un rato en la caminadora.
Participaron veinte chicos y chicas preadolescentes: antes y después de una caminata de veinte minutos realizaron pruebas cognitivas. ¿Qué buscaban? Saber si el ejercicio podía mejorar el rendimiento mental.
Los resultados fueron claros: después de caminar, respondían con mayor precisión y mostraban un mejor rendimiento académico. Además, se observó una activación eléctrica en zonas del cerebro relacionadas con la resolución de tareas cognitivas. En pocas palabras, mover el cuerpo ayudó al cerebro a ponerse más “pilas”.
Con el paso de los años, la conexión entre ejercicio y rendimiento cognitivo ha despertado cada vez más interés. En 2023, un estudio publicado en Nature dio un giro interesante: el lugar donde hacemos ejercicio también importa.
La investigación Hacer ejercicio es bueno para el cerebro, pero hacerlo al aire libre es potencialmente mejor evaluó a 30 participantes que caminaron dentro de un edificio y también al aire libre. La caminata al aire libre de 15 minutos ganó por mucho: quienes la hicieron reaccionaban más rápido a los estímulos después de la actividad.
Estos hallazgos refuerzan la teoría de restauración de la atención de Kaplan, que propone que los ambientes naturales nos permiten desconectarnos de la rutina, recuperar energía mental y mejorar la función cognitiva.
En resumen: moverse ayuda, y si puedes hacerlo mientras ves árboles, cielo o un parque, todavía mejor.