01/02/2026
SOBRE LO QUE DEBERÍA SER EL AMOR, LA SEXUALIDAD Y LA POSIBILIDAD DE AYUDAR A OTRO.
"TOCARSE LAS ESENCIAS" COMO POSIBILIDAD DE UNION ENTRE LAS PERSONAS.
(de "Mi infancia con Gurdjieff", por Fritz Peters).
"Incluso, con la mejor de las intenciones, la mayoría de la gente tiene demasiado temor de amar a otra persona en un sentido activo o incluso de intentar hacer nada por otro. Uno de los aspectos aterradores del amor es que si bien es posible ayudar a otra persona hasta cierto grado, de hecho no es posible hacer nada por ella. Si usted ve caer a un hombre cuando este debe caminar, usted puede levantarle. Pero aunque el dar un paso es más necesario para él que incluso el aire que respira, lo tiene que dar solo; es imposible que otra persona lo dé por él".
(G.I. Gurdjieff).
En el transcurso de las lecturas del libro de Gurdjieff y particularmente durante los comentarios o charlas que seguían siempre para ampliar nuestra comprensión, Gurdjieff hablaba con frecuencia sobre el significado de aquello es llamado amor y su relación con el cuerpo. Señalaba que en cualquier intento o esfuerzo por conocerse siempre era necesario empezar por el cuerpo físico por la simple razón de que era el centro más desarrollado del hombre; por esa razón la "observación de sí" siempre comenzaba con la observación del cuerpo solamente. El cuerpo crecía automática y mecánicamente, sin supervisión, no obstante era un centro que estaba desarrollado más adecuadamente que los "cerebros" (o centros) mental o emocional porque ejecutaba funciones que le eran propias, aunque fuese automáticamente. La mayoría de las funciones eran más o menos compulsivas y al ser también razonablemente comprensibles no eran muy difíciles de satisfacer.
Al relacionar la observación del cuerpo con el amor, Gurdjieff dió el ejemplo de las dos manos o brazos, dijo que el amor podía ser definido como: "una mano lava a la otra". También dijo que el cuerpo podía alcanzar armonía en sí mismo cuando era utilizado de forma adecuada, cuando ambas manos trabajaban juntas, y que era un buen lugar para comenzar a trabajar sobre la conciencia o el darse cuenta de lo que el amor debería realmente ser. Para que la gente trabajase junta era necesario que se amasen mutuamente y que amasen la misma meta.
En este sentido, para que un ser humano funcionase adecuadamente y de acuerdo con su propia humanidad, era necesario que todas las partes de las que se compone un ser humano comenzasen a amarse las unas a las otras y trabajasen juntas para la misma meta: el desarrollo de sí y la perfección de sí. La dificultad consistía por supuesto en que, debido a nuestros hábitos anormales y a la educación, no teníamos una concepción genuina de lo que un desarrollo adecuado o "perfección" pudiera ser. Gurdjieff nos previno contra cualquier malinterpretación de la palabra "perfección" y se refirió a nuestras asociaciones con esta palabra, nuestras inapropiadas ideas de un estado "perfecto"; generalmente era mejor utilizar el término "desarrollo".
La indicación o pista principal sobre el amor que podíamos aprender del cuerpo físico era la forma física del amor, en otras palabras, la sexualidad. En el sentido primario, el propósito de la sexualidad era la reproducción, que de hecho es sólo un sinónimo de creación. El amor, por lo tanto, en todos los sentidos, físico o no, tenía que ser creativo. También dijo que había una forma adecuada de lo que podía llamarse "sublimación de la energía sexual"; que la sexualidad era la fuente de toda energía y cuando no se usaba de forma reproductiva, aún podía usarse en un sentido igualmente creativo sublimandola y empleándola como energía para otros tipos de creatividad. Pero como resultado de un mal entrenamiento, un tipo equivocado de educación y hábitos no adecuados, la sexualidad se había convertido en casi la única forma vital de comunicación humana, lo cual era un ejemplo del mal uso que se hacía de ella.
Sin embargo, Gurdjieff decía que las personas pueden unirse activamente de maneras distintas que la física: "tocarse mutuamente las esencias", según él lo formuló; pero los seres humanos habían perdido esta facultad hacía muchos, muchos años, muchos siglos. No obstante, si uno era observador, era posible darse cuenta de que este "tocarse las esencias" ocurría en ocasiones entre dos individuos humanos accidentalmente; esto no era comprendido y casi inmediatamente era malinterpretado y descendía a una forma puramente física que se convertía en algo sin valor una vez que se había gastado.
Al seguir hablando sobre las relaciones entre los individuos dijo que la sexualidad era la "expresión más alta del cuerpo físico" y era además la única expresión "sagrada" que nos quedaba. Para alcanzar otras formas "sagradas" en nosotros, sería útil que intentásemos emular este proceso de "tocarse las esencias" en otras áreas de nuestras vidas. El "compartir la verdad común" de forma completamente abierta entre dos individuos era casi siempre "visible" en una relación sexual compulsiva para la mayoría de los individuos y a menudo menguaba hasta convertirse en un proceso simple que sólo involucraba la satisfacción particular, la gratificación o alivio de un solo individuo, en vez de ambos, y que en tales casos no habría apertura ni honestidad entre ellos.
Al pedirle a Gurdjieff que definiese un amor objetivamente moral, recíproco, entre las personas, dijo que sería necesario desarrollarse hasta un grado en el que fuese posible "conocer y comprender lo suficiente para poder asistir al otro a fin de que hiciese algo necesario para sí mismo, aunque esa persona no fuese consciente de la necesidad y aunque trabajase en contra de uno"; solamente en este sentido sería el amor adecuadamente responsable y merecedor del nombre de amor verdadero.
Añadió que, incluso con la mejor de las intenciones, la mayoría de la gente tendría demasiado temor de amar a otra persona en un sentido activo o incluso de intentar hacer nada por el otro. Uno de los aspectos aterradores del amor era que si bien era posible ayudar a otra persona hasta cierto grado, de hecho no era posible "hacer" nada por ella. Él decía: "Si usted ve caer a un hombre cuando este debe caminar, usted puede levantarle. Pero aunque el dar un paso es más necesario para él que incluso el aire que respira, lo tiene que dar solo; es imposible que otra persona lo dé por él".