14/01/2026
En la cosmovisión de los pueblos de las Grandes Llanuras y el Suroeste, el silencio no era un vacío o una ausencia de sonido, sino una presencia poderosa y sagrada.
Para los Lakota, Hopi o Apaches, el silencio era el lenguaje del Gran Espíritu y el espacio donde nace la verdadera introspección. En una sociedad donde la palabra tenía el peso de un contrato, el silencio servía como el filtro necesario para asegurar que cada frase fuera honesta, necesaria y profunda.
Socialmente, la verborrea era interpretada como una señal de inmadurez o debilidad de carácter. Se creía que quien hablaba de más no tenía control sobre sus propios pensamientos y, por lo tanto, carecía de la sabiduría necesaria para liderar o aconsejar.
Un hombre o una mujer de conocimiento era aquel que sabía escuchar al viento, a los animales y a los demás antes de emitir un juicio. El silencio demostraba respeto hacia el interlocutor, otorgando el tiempo necesario para procesar lo dicho antes de responder, evitando así las palabras vacías o impulsivas.
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En la cosmovisión de los pueblos de las Grandes Llanuras y el Suroeste, el silencio no era un vacío o una ausencia de sonido, sino una presencia poderosa y sagrada. Para los Lakota, Hopi o Apaches, el silencio era el lenguaje del Gran Espíritu y el espacio donde nace la verdadera introspección. En una sociedad donde la palabra tenía el peso de un contrato, el silencio servía como el filtro necesario para asegurar que cada frase fuera honesta, necesaria y profunda.
Socialmente, la verborrea era interpretada como una señal de inmadurez o debilidad de carácter. Se creía que quien hablaba de más no tenía control sobre sus propios pensamientos y, por lo tanto, carecía de la sabiduría necesaria para liderar o aconsejar. Un hombre o una mujer de conocimiento era aquel que sabía escuchar al viento, a los animales y a los demás antes de emitir un juicio. El silencio demostraba respeto hacia el interlocutor, otorgando el tiempo necesario para procesar lo dicho antes de responder, evitando así las palabras vacías o impulsivas.