20/11/2025
Muchas veces, en una relación, una persona puede actuar desde el MIEDO: ser celosa, impulsiva, desconfiada o reaccionar con enojo. Y cuando la relación termina, aparece una sensación muy dolorosa: la idea de que “arruinó” todo.
La pareja se va, pero LA CULPA SE QUEDA.
Una culpa que repite: “Fui MALA”, “si hubiera cambiado antes”, “todo terminó por mi culpa”.
👉🏻Sin embargo, ninguna relación se fractura por una sola persona. (Aunque tu idealización te diga lo contrario)
Siempre hay dinámicas, heridas previas, carencias y aprendizajes pendientes que se entrelazan hasta que algo deja de funcionar.
La culpa surge cuando se hace evidente lo que no se sabía gestionar, lo que no se comprendió a tiempo o lo que se actuó desde el dolor. Y aunque es incómoda, también puede ser una oportunidad para CRECER y para mirar la propia historia con más claridad.
La culpa solo se vuelve destructiva cuando se convierte en castigo.
Cuando impide avanzar, confiar o abrir el corazón nuevamente.
Sanar implica mirar esa culpa con más amabilidad y entender que LOS ERRORES NO DEFINEN A NADIE. Que son parte del aprendizaje, no una sentencia permanente.
Porque sí, se cometieron errores.
Pero también hubo ACIERTOS.
Y eso no hace a nadie menos digno de amor, solo más consciente para construir vínculos más sanos en el futuro.
!Ven a terapia! Mereces sentirte bien nuevamente contigo.