25/03/2026
El 18 de marzo de 1967 se instalaron en Okayama las primeras baldosas podotáctiles del mundo, conocidas en japonés como 点字ブロック (tenji burokku). La instalación tuvo lugar en una vía cercana a una escuela para personas con discapacidad visual, marcando el inicio de un sistema que transformaría la accesibilidad urbana a nivel global.
El desarrollo de estas baldosas fue obra de Seiichi Miyake, un empresario local que impulsó el proyecto con recursos propios. Su objetivo era crear una superficie que pudiera ser identificada mediante el contacto con los pies o el bastón, facilitando la orientación y el desplazamiento seguro de personas con discapacidad visual.
El diseño original consistía en bloques de concreto con patrones en relieve capaces de transmitir información táctil. Con el tiempo, estos patrones se estandarizaron y comenzaron a utilizarse en distintos espacios públicos, como aceras, cruces peatonales y estaciones de transporte.
En 1970, el sistema fue implementado por primera vez en una estación de tren, lo que aceleró su adopción en la infraestructura ferroviaria japonesa. Décadas más tarde, en 2001, las baldosas fueron incorporadas a las normas industriales japonesas (JIS), y en 2012 su diseño se convirtió en estándar internacional (ISO 23599), basado en el modelo desarrollado en Japón.
Aunque Miyake falleció en 1982 sin presenciar la expansión global de su invención, su aporte se consolidó con el tiempo como una de las soluciones más influyentes en materia de accesibilidad.
Hoy, las baldosas podotáctiles están presentes en más de un centenar de países y forman parte del entorno cotidiano en estaciones, aeropuertos y espacios urbanos, reflejando el alcance internacional de una innovación originada en Japón.