20/09/2020
Hoy se cumple un año de la partida de mi querido maestro, Bert Hellinger.
Y aunque físicamente ya no está con nosotros, su legado se extiende a muchos países, a miles de personas que han cambiado su manera de vivir.
Para mí, conocer a Bert marcó un antes y un después en mi vida personal y profesional, es y seguirá siendo un personaje importante cada minuto de mi vida, por lo mucho que recibí y sigo recibiendo gracias a su filosofía y a sus comprensiones. Aquí en este espacio personal, me permito contar un poco acerca de mi aprecio por él.
Bert Hellinger es y seguirá siendo para mí una luz en mi camino. La luz que iluminó mi alma y me permitió ver lo más grande que alguien puede tener, la vida que he recibido de mis padres, la madre y el padre que siendo humanos han hecho de mí lo que ahora soy, la vida que viene de tan lejos y que ha venido hasta mi, esa vida que yo ahora he podido pasarle a mi hija.
Ser, estar y asentir a lo que es, tal como es, permanecer en esa vida y esperar el siguiente paso, quedarme aquí estando cerca y pendiente de lo que sigue asintiendo a mi destino y al destino de los de los demás...
Mi mirada se ha ampliado tanto como nunca soñé y mi corazón se expande con agradecimiento ante lo que soy y lo que que veo en los demás. Ahora estoy incluida totalmente en la vida y vivo con alegría por lo que es y también por lo que no es. He tenido la fortuna de conocer a Bert y
he recibido el inmenso regalo de poder verme a mi misma tal y como soy y siendo la que soy he podido ser feliz con lo que veo.
He logrado vivir en esa dimensión que poco a poco se abrió ante mis ojos, esa dimensión de la que Bert hablaba en los cursos a los que tuve la fortuna de asistir. El regalo que Bert nos hizo en cada frase, en cada meditación, en cada libro, en cada curso, el regalo que un hombre como Bert Hellinger me ha dado a mi, acompaña por siempre mi vida actual, mira con amor mi vida pasada y acompañará con alegría a los que vienen después de mi. Estoy tan agradecida de haberle conocido a él y también a quienes siguen aquí acompañando mi vida en su legado,
Querido Bert, gracias por habernos regalado la amplitud de la mirada y esta otra dimensión, gracias por haber sido maestro de Brigitte Champetier de Riebs, mi querida maestra, gracias por haber venido a Mexico en la compañía de Raquel Schlosser, gracias por lo que de ti aprendieron los maestros del Domus Cudec y los miembros del PAF, gracias por lo que enseñaste a Angélica y Alfonso, gracias por lo que de ti aprendió lngala Robl, gracias a su clínica Social, gracias por lo que de ti aprendió Marianne Frank pues ella fue maestra de mi primer contacto contigo, Anais Barbara Lieberth. y gracias por Sophie, quien estuvo contigo los últimos años y ahora sigue con nosotros en este homenaje para ti.
Gracias mi querido maestro te llevo en mi corazón y sigo aquí, totalmente presente y espero el siguiente paso