27/04/2026
ESTE NO ES EL FINAL
(Por Fernando D'Sandi)
Sostengo tu fotografía
como si al tocarla pudiera corregir
el curso de las cosas.
Un pedazo de tiempo que se niega
a obedecer a la muerte,
aunque yo ya aprendí
que la muerte no negocia con nadie.
Qué ironía…
todo en ti quedó reducido
a un instante quieto.
Todo en mí se volvió inestable
desde que te fuiste.
He intentado pensar esto con lógica,
con esa fría disciplina que promete consuelo en el orden… pero fracasa.
Y fracasa porque no hay estructura capaz
de sostener el derrumbe de una ausencia como la tuya.
¿De qué sirve entender la muerte
si no hay forma de convencerla
de que se equivocó con el mío?
A veces creo que lo insoportable
no es que te hayas ido,
sino que el mundo se atrevió
a continuar sin ti.
La gente habla, camina, planea…
como si no se hubiera roto algo.
Como si lo tuyo —lo nuestro—
fuera apenas un hecho más en la larga lista
de cosas que “suceden" porque sí...
Y no... No lo acepto así.
Hay algo en mí —llámalo terquedad, locura o fe— que se niega a concluir esta historia con una lápida y un recuerdo.
Porque si esto fuera el final,
entonces todo lo que fuimos estaría condenado a la insignificancia,
y yo no puedo —no quiero— creer en un universo tan cruelmente vacío.
Dime…
¿dónde se guarda lo que sentimos?
¿En qué rincón del ser permanece lo que no puede morir con el cuerpo?
Si el amor fuera solo un accidente químico,
ya habría desaparecido contigo.
Y sin embargo, aquí está…
ardiendo, obstinado, incomprensible.
Me descubro hablándote…
no como un consuelo, sino como una necesidad que roza lo irracional.
Y en esos momentos,
no sé si soy yo quien se aferra a ti
o si eres tú quien se niega a soltarme.
Tal vez el error está en querer entender esto como un final.
Tal vez la muerte no es un cierre,
sino una grieta…
una ruptura en la lógica que nos obliga a mirar más allá de lo visible.
No lo sé...
Pero lo presiento.
Porque algo en mí insiste
en que esto no termina aquí.
¡No puede terminar aquí!
Voy a seguir caminando…
porque detenerme sería aceptar una verdad que todavía no estoy dispuesto a firmar.
Si existe un punto —aunque sea remoto, aunque sea incomprensible—
donde las historias que fueron arrancadas a la mitad encuentran su continuación…
ahí nos veremos.
Y si no existe,
entonces lo inventaré con la fuerza
de lo que siento.
Porque esta fotografía no es un recuerdo.
Es una prueba.
La prueba de que exististe,
de que existimos,
y de que hay algo en todo esto que la muerte… no ha podido tocar.
Dime, aunque sea en el silencio…
¿no es verdad que esto no es el final?
Créditos: Fernando D'Sandi
Mariel Cepeda Tanatóloga 🌿