15/03/2026
SE ACABO EL TIEMPO DE LOS PRIVILEGIOS Y LLEGÓ EL TIEMPO DE LOS DERECHOS: Senador Alfonso Cepeda
Hay declaraciones que llaman la atención no solo por lo que dicen, sino por lo que revelan entre líneas.
En días recientes, el dirigente nacional del SNTE y senador de la República, Alfonso Cepeda Salas, volvió a referirse a la reforma a la Ley del ISSSTE de 2007, calificándola como nefasta y señalando la necesidad de revertir sus efectos. Escucharlo decirlo no es un asunto menor. Durante años, miles de maestras y maestros sostuvieron exactamente lo mismo.
Pero inevitablemente surge una pregunta que muchos en el magisterio se hacen: ¿cuándo se pasará del discurso a los hechos?
Porque lo cierto es que esa reforma no es una discusión nueva. Desde su aprobación en 2007, miles de trabajadores de la educación tomaron las calles para protestar contra una ley que cambió de fondo el sistema de pensiones, elevó requisitos de jubilación y trasladó el modelo a cuentas individuales administradas por Afores. Para muchos docentes, aquello significó la ruptura de un sistema solidario y el inicio de una profunda incertidumbre sobre su retiro.
Lo que tampoco se puede olvidar es que aquella reforma no ocurrió en el vacío. Fue aprobada en medio de una fuerte oposición del magisterio y, pese a ello, contó con el respaldo de dirigencias sindicales de aquel momento. Para la base, ese episodio quedó marcado como una de las mayores traiciones a los trabajadores de la educación.
Por eso resulta inevitable escuchar las declaraciones actuales con una mezcla de sorpresa y cautela.
Si algo puede reconocerse es que, al menos en el discurso, hoy se empieza a aceptar algo que durante años fue dicho desde abajo: que la reforma al ISSSTE de 2007 dañó seriamente las condiciones de retiro de los trabajadores del Estado. En ese sentido, las palabras del dirigente sindical terminan por darle la razón a aquellos maestros que protestamos , marchamos y denunciamos lo que estaba ocurriendo cuando muchos prefirieron guardar silencio.
Pero reconocer el problema es apenas el primer paso.
La pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿cuáles son las acciones concretas para revertir esa ley? ¿Dónde está la iniciativa que permita reconstruir un sistema de pensiones justo para los trabajadores del Estado? ¿Cuál es la ruta política real para corregir una reforma que lleva casi dos décadas vigente?
Porque en política, y más aún en la vida sindical, las palabras pesan… pero los hechos pesan mucho más.
Si algo habría que celebrar de estas declaraciones es que, finalmente, se empieza a escuchar desde la dirigencia lo que el magisterio ha sostenido por años. Que la reforma de 2007 fue un error y un agravio para la base trabajadora.
Ahora falta lo más importante: que ese reconocimiento deje de ser discurso y se convierta, por fin, en decisiones.