27/12/2025
Tomasito no se duerme sin su conejo.
Se llama así, Conejo.
No se llama Rabitt, ni tampoco “conejito”, ni “bunny” ni nada.
- ¡Que se llama Conejo! ¡Qué no entiendes! - me regaña si al peluche le pongo otro nombre.
Es que los juguetes de apego tambien llamados “objetos transicionales” tienen su propia identidad ante los ojos de los niños. No les gusta que les cambiemos de nombre, ni que hagamos bromas acerca de ellos, ni que se los pidamos prestados.
¿Qué son los juguetes de apego?
Son objetos inanimados (cobija, muñeco, peluche, trapito, almohada pequeña) a los que el niño atribuye una sensación de seguridad, consuelo y continuidad emocional, especialmente en ausencia de la figura principal de apego.
El término “objeto transicional” fue propuesto por Donald Winnicott (1953), pediatra y psicoanalista británico.
¿Cuándo aparecen y por qué?
Alrededor del año de edad y suelen dejarlos al entrar al preescolar, entre los 4 y los 6 años.
¿Para qué sirven?
Ayudan a:
* Reducir ansiedad por separación.
* Facilitar el sueño.
* Manejar frustración y estrés
* Afrontar situaciones nuevas (guardería, viajes, enfermedad).
* Desarrollar autonomía emocional.
* Favorecer la autorregulación.
¿Es normal que el niño “dependa” tanto de su cobija o juguete de apego?
Sí.
La dependencia es temporal y adaptativa.
No es señal de:
• Inseguridad emocional
• Falta de madurez
• Problemas psicológicos
De hecho, los estudios muestran que niños con objetos transicionales suelen adaptarse mejor a separaciones y cambios.
Tipos comunes de objetos de apego
• Cobijas o trapitos
• Peluches suaves
• Muñecos específicos
• Prendas con olor de mamá
• Almohadas pequeñas
El olor suele ser más importante que la forma.
¿Qué NO debes hacer?
* Quitarle el objeto “para que madure”.
* Burlarte o ridiculizar.
* Usarlo como castigo.
* Forzar el desapego.
* Lavarlo sin avisar (pierde su olor reconfortante). Vale lavarlo, pero explícale que se tiene que bañar porque ya está muy chamagoso.
Puedes poner límites suaves:
A partir de los 3–4 años se puede:
• Limitar su uso a casa.
• Reservarlo para la noche.
• Guardarlo en la mochila si va a la escuela.
Respetó y empatía. No quieras hacerte el simpático bromeando con el juguete de apego de un niño. No les gusta.
A lo más, preguntarle cómo se llama y ya. Decirle que está muy cochino, o que está tuerto porque le falta un ojo, o que “ya estás muy grandote” es, en el mejor de los casos, de muy mal gusto.
¿Y los ácaros?
Mételo al congelador en una bolsa de plástico muy bien sellada. Déjalo ahí unas 12 horas y listo.