16/12/2025
En contextos donde no fue seguro sentir, necesitar o expresarnos,
esas partes aprendieron a adaptarse para sobrevivir.
No son el problema: fueron la solución que tuvimos entonces.
El trabajo terapéutico enfocado en trauma, apego y heridas emocionales
no busca eliminar esas partes ni forzarnos a ser distintas,
sino escucharlas, comprender qué temen, qué cuidan
y ofrecerles hoy la seguridad que antes no existía.
Sanar no es ganar una batalla interna.
Sanar es dejar de atacarnos, dejar de exigirnos,
y empezar a habitarnos con respeto.
Porque cuando una parte deja de sentirse amenazada,
ya no necesita gritar, controlar ni desaparecer.
Y ahí comienza algo nuevo:
una relación contigo basada en cuidado, no en lucha.