04/01/2026
En el video se aprecian rasgos claros de insensibilidad emocional, frialdad afectiva y ausencia de empatía, que son núcleo de la psicopatía:
Ausencia total de respuesta empática ante un relato de abuso sexual infantil.
No hay registro emocional del dolor de la hija: no aparece culpa, tristeza, protección tardía ni horror.
Desconexión afectiva: la madre no muestra angustia ni quiebre emocional; su corporalidad y tono permanecen livianos o burlones frente a un contenido devastador.
Crueldad emocional: frases despectivas, invalidantes o humillantes (“vete al cerro con tus traumas”, “arréglalo tú”) indican no solo indiferencia, sino desprecio por el sufrimiento ajeno.
Cero responsabilidad: no hay reconocimiento de omisión, negligencia o fallo como figura protectora.
También es violencia que una madre incentive o fuerce la interacción de una niña menor de 6 años con su abusador, aun cuando la menor expresa rechazo y miedo.
Y es crueldad que la expulse de su cama por hacerse pipí, cuando la enuresis es un síntoma frecuente de trauma sexual infantil, no un acto voluntario ni un “mal comportamiento”.
El gaslighting en el video es directo y reiterado:
Negación de la realidad: se niega el abuso o se minimiza, aun cuando la hija lo nombra con claridad.
Distorsión del relato: se sugiere que la hija “está traumada”, “exagera” o “imagina cosas”.
Inversión de roles: la hija pasa a ser presentada como problemática, conflictiva o desequilibrada, mientras la madre se coloca como “normal” o “cansada de dramas”.
Invalidación emocional: se desacredita el dolor en lugar de responder a él.
La burla ante el dolor es uno de los indicadores más alarmantes:
Reírse, ironizar o responder con sarcasmo frente a un abuso sexual infantil es deshumanización.
Este tipo de burla suele aparecer cuando la psicopatía se siente expuesta o cuestionada: es una forma de reafirmar poder.
La burla sustituye a la culpa que no existe.
El entorno:
Tiende a normalizar o silenciar, lo que refuerza la violencia.
Puede mostrar incomodidad pasiva o ausencia de intervención, lo cual retraumatiza a la víctima.
La madre se apoya en esa pasividad para sostener su narrativa.