16/04/2026
A veces no es que te hayas ido por completo…
solo te has ido apagando poco a poco.
Lamentaciones 5:21 nos recuerda que:
no siempre tenemos la fuerza para volver por nosotros mismos.
Por eso la oración no empieza con “voy a cambiar”,
sino con “Señor, vuélveme a Ti”.
Hay momentos donde el alma se enfría,
donde la cercanía se vuelve distancia
y la pasión se convierte en rutina.
Pero este versículo abre una esperanza:
Dios no solo recibe al que vuelve…
también atrae al que ya no sabe cómo regresar.
“Renueva nuestros días como al principio”
no es nostalgia, es un clamor por vida nueva,
por un corazón restaurado,
por volver a sentir, a creer, a arder.
Hoy no necesitas fingir fuerza.
Solo necesitas rendirte y decir:
“Vuélveme a Ti… y volveré.”
Porque cuando Él inicia la obra,
el regreso deja de ser esfuerzo…
y se convierte en gracia. 🌿