27/03/2026
Nadie te prepara para esto…
Para vivir con alguien que amas…
pero que poco a poco se está destruyendo.
Convivir con un hijo adicto
no es solo verlo mal…
es vivir con el corazón en
angustia todos los días.
Es no saber si llegará bien a casa.
Es revisar el celular esperando una llamada…
y temer que sea una mala noticia.
Es esconder el dolor delante de los demás…
y llorar en silencio cuando nadie ve.
Es escuchar promesas de cambio…
y verlas romperse una y otra vez.
Es confiar…
y volver a decepcionarte.
La casa deja de ser tranquila.
Se llena de preocupación.
De discusiones.
De miedo.
Y lo más duro es esto:
amar… sin poder salvar.
Porque quieres ayudarlo.
Quieres rescatarlo.
Quieres hacer algo…
pero hay batallas que solo él puede decidir pelear.
Y aun así…
no te rindes.
Sigues ahí.
Orando.
Esperando.
Creyendo.
Porque el amor de una madre
no se apaga…
ni siquiera en medio del dolor.
“El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado.”
— Salmos 34:18