06/01/2026
Alguna vez me dijeron:
“Los Reyes Magos no existen”.
Hoy, con los años encima y el cansancio a cuestas,
estoy más convencida que nunca
de que esa es la mentira más grande del mundo.
Porque ahora veo a los Reyes Magos por todos lados.
Los veo en las calles llenas,
en manos cansadas cargando ilusiones,
en bolsillos con pocas o muchas monedas
buscando que alcance.
Los veo en quienes llegan como pueden,
con trabajo encima, con desvelo, con preocupación…
pero con la firme intención
de no dejar morir la magia.
Los Reyes Magos sí existen.
Yo los he visto en un semáforo con una muñeca en la mano.
En una madre que saca a sus hijos adelante sola.
En un padre que dobla turno para que alcance.
En quienes hacen magia desde el límite.
Y no importa si el regalo es grande o pequeño,
si es una bicicleta o una bolsita de dulces.
El regalo es lo de menos.
La ilusión… lo es todo.
Abrazo enorme a todos los Reyes Magos reales,
mamás, papás y cuidadores
que hoy, cansados pero firmes,
apostaron por la emoción de mañana.