Sergio Alquimista

Sergio Alquimista Lectura de Tarot teraputico, Sanaciones con energia reiki y sonidos, Terapia de Biomagnetismo citas 8115079257
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28/05/2026

CÓMO LEER A LAS PERSONAS
• Los hipócritas - siempre son dulces.
• Los envidiosos - desvalorizan.
• Los nobles - ayudan en silencio.
• Los valientes - admiten sus miedos.
• Los pequeños - hablan de otros.
• Los grandes - hablan de ideas.
• Los débiles - buscan culpables.
• Los fuertes - saben perdonar.
• Los ignorantes - creen saberlo todo.
• Los sabios - saben cuándo callar.
• Los mentirosos - prometen mucho.
• Los felices - no se meten en la vida de otros.

En Que Categoría Entras Tú?

19/05/2026

📜🌙 Criaturas olvidadas del México profundo…
Seres que sobrevivieron en códices, relatos antiguos y pueblos donde todavía se teme pronunciar ciertos nombres.

Desde las Tzitzimime hasta la Paisori, el Nahualario reúne entidades del folclore mexicano ilustradas como un antiguo archivo prohibido. 🕯️🐍🔥

Ten   de que así es.
12/05/2026

Ten de que así es.

09/05/2026

Que arda en tu corazón que puedes construir realidades dignas
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Es la gran diferencia ❤️
07/05/2026

Es la gran diferencia ❤️

02/05/2026

01/05/2026

Antes del diluvio, según los textos más antiguos de la humanidad,
la civilización no fue construida por los hombres.

Fue entregada.

Por siete seres que no eran humanos.
Que venían del agua.
Y que sabían cosas que ningún ser humano podía haber aprendido solo.

Los textos sumerios los llamaban Apkallu.

En acadio, la palabra significa "el de gran inteligencia" —
o, en algunas traducciones, "aquel que es de sangre pura."

Eran siete.
Siempre exactamente siete.

Y los textos dicen que fueron enviados por Enki —
el dios sumerio del conocimiento, de las aguas subterráneas, de la sabiduría —
para vivir entre los seres humanos en los tiempos anteriores al diluvio
y enseñarles todo lo necesario para construir una civilización.

No metáforas de enseñanza.
No inspiración divina vaga.

Conocimiento concreto, técnico, específico:

Escritura.
Arquitectura.
Astronomía.
Medicina.
Matemáticas.
Derecho.
Las artes del ritual y del templo.

(Fuente: Berossus, Babyloniaca, ca. 290 a.C. — fragmentos preservados en Eusebio de Cesarea)

Pero lo que hace a los Apkallu distintos de todos los maestros míticos de otras tradiciones
es cómo los textos los describen físicamente.

No son hombres sabios.
No son ancianos de barba blanca.
No son dioses en forma humana perfecta.

Los textos y los relieves asirios que los representan muestran dos formas posibles:

La primera: cuerpo humano completo con cabeza de pez —
el pez entero encima de la cabeza humana como un casco vivo,
las escamas visibles, la boca del pez por encima de la frente del hombre.

La segunda: cuerpo humano con cuatro alas —
dos desplegadas hacia arriba, dos hacia abajo —
sosteniendo en sus manos una cubeta de agua sagrada
y un cono de pino para las ceremonias de purificación.

En algunos relieves del palacio asirio de Nimrud
— los mismos que hoy están en el Museo Británico —
se los representa junto a los árboles sagrados,
realizando rituales que los arqueólogos todavía debaten.

Maestros. No humanos. Con acceso a conocimiento que no debería existir.

(Fuente: Wiggermann, F.A.M. — Mesopotamian Protective Spirits, STYX Publications, 1992)

La Lista de Reyes Sumerios —
el documento que registra a todos los gobernantes de Sumeria desde los tiempos míticos —
nombra a cada rey antediluviano junto con su Apkallu consejero personal.

Cada gran rey tenía asignado uno de los siete.

Enmerkar tenía a su Apkallu.
Ubartutu tenía a su Apkallu.
Los reyes con reinados de miles de años —
los que gobernaron antes de que "el diluvio barriera todo" —
cada uno de ellos guiado por uno de estos siete seres de sabiduría sobrehumana.

Y luego llegó el diluvio.

Y los Apkallu desaparecieron.

(Fuente: Finkel, Irving — The Ark Before Noah, Hodder & Stoughton, 2014)

Pero aquí está lo que casi nadie menciona.

Después del diluvio, los textos sumerios describen una nueva generación de sabios:
los Ummânu — consejeros reales, eruditos, escribas de palacio.

Son humanos.
Son sabios por su propio esfuerzo, por su educación, por su dedicación.

Y son, textualmente, inferiores a los Apkallu.

Los textos lo dicen sin rodeos:
"Dos tercios de Apkallu, un tercio de hombre."
"Reducido en sabiduría comparado con los de antes del diluvio."

La transmisión del conocimiento, al pasar por el diluvio,
se degradó.

Lo que los Apkallu sabían en su totalidad
llegó al mundo post-diluviano fragmentado, disminuido, corrompido.

Como una copia de una copia.
Cada generación con un poco menos de la fuente original.

(Fuente: Lenzi, Alan — Secrecy and the Gods, State Archives of Assyria Studies, 2008)

Y ahora la pregunta que ningún texto responde directamente:

¿Qué civilización estaban preservando los Apkallu?

Los textos dicen que vinieron antes del diluvio.
Pero no dicen de dónde vinieron antes del diluvio.
No dicen qué existía antes de que ellos llegaran a enseñar.
No dicen por qué el conocimiento que transmitían
era tan específico — escritura, astronomía, arquitectura —
como si estuvieran reconstruyendo algo que ya había existido
y que el diluvio estaba a punto de borrar.

Los Apkallu no parecen maestros que inventan.
Parecen maestros que transmiten.

¿Qué estaban transmitiendo?
¿De dónde venía ese conocimiento original?
¿Por qué llegaron justo antes del diluvio — como si supieran que venía?

El historiador babilónico Beroso — sacerdote de Marduk en Babilonia, ca. 290 a.C. —
preservó la tradición en griego para que el mundo helenístico pudiera leerla.

Describió al primero de los Apkallu — llamado Oannes —
como un ser que tenía cuerpo de pez pero debajo una segunda cabeza humana,
y que salía del Mar Eritreo (el Golfo Pérsico) al amanecer,
pasaba el día entre los hombres enseñando,
y al caer la noche regresaba al agua.

"Durante el día tenía conversaciones con los hombres,
pero no comía nada.
Les impartió conocimiento sobre letras y ciencias
y toda clase de artes.
Les enseñó a construir casas, fundar templos, compilar leyes.
Y les explicó los principios del conocimiento geométrico.
Mostró cómo distinguir las semillas de la tierra
y cómo recolectar los frutos.
En resumen, les instruyó en todo lo que suaviza las costumbres
y humaniza las leyes.
Y desde ese tiempo no se ha añadido nada
a su instrucción por parte de los hombres."

Desde ese tiempo, nada se ha añadido.

Beroso no lo dice como crítica.
Lo dice como un hecho.

Todo lo que la civilización humana conoce
fue entregado antes del diluvio
por un ser que salía del mar al amanecer
y regresaba al mar al anochecer.

Hay un paralelo que los investigadores señalan con frecuencia
y que las instituciones académicas aceptan con incomodidad:

La estructura de la historia de los Apkallu —
seres no humanos que descienden, transmiten conocimiento prohibido o sagrado, y desaparecen —
aparece en variaciones en prácticamente todas las culturas antiguas:

Los Nommo de los Dogon del Mali — seres anfibios de Sirio.
Los Vigilantes del Libro de Enoc — ángeles que enseñaron metalurgia y escritura.
Los Viracocha en los Andes — maestros blancos y barbados que aparecieron después del diluvio.
Los Quetzalcóatl mesoamericanos — la serpiente emplumada que enseñó el calendario, la escritura y la astronomía.

El patrón es global.

No hombres que aprenden.
Seres no humanos que enseñan.
Conocimiento que llega de una fuente que los textos nunca identifican completamente.

Y un diluvio — o un cataclismo — que interrumpe la transmisión
y deja a la humanidad con una versión degradada de lo que alguna vez se supo.

(Fuente: Temple, Robert K.G. — The Sirius Mystery, Destiny Books, 1998)

La pregunta que este relato deja abierta:

Los Apkallu llegaron antes del diluvio.
Enseñaron todo lo que la civilización humana necesitaba saber.
Desaparecieron cuando llegó el diluvio.
Y los sabios que vinieron después eran, según los propios textos, inferiores.

¿Los Apkallu eran seres divinos enviados por Enki para preparar a la humanidad?

¿O eran los representantes de una civilización anterior al diluvio —
una civilización que sabía que venía el cataclismo
y envió a sus mejores maestros a preservar lo que podían?

27/04/2026

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18/04/2026

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