30/12/2025
No es materialismo.
Es responsabilidad.
Durante siglos, en las grandes tradiciones espirituales, amar implicó sostener, cuidar y proveer.
En todos los textos sagrados aparece la misma idea:
un hombre que no puede hacerse cargo de sí mismo, no debería hacerse cargo de un vínculo.
El Corán lo dice con claridad:
“Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres… porque gastan de sus bienes” (4:34).
Por eso, en el islam, antes del matrimonio el hombre debe demostrar su capacidad económica. No hay “a ver qué pasa”, no hay improvisación.
En el judaísmo, el matrimonio es un contrato real: el hombre está obligado a alimentar, vestir y sostener a su esposa. Está escrito, no es opinión.
Y en la Biblia, que muchos dicen defender:
“Quien no provee para los suyos, ha negado la fe” (1 Timoteo 5:8).
Entonces no, no es que las mujeres pidamos demasiado.
Es que hoy muchos hombres quieren el título de “religiosos” o “tradicionales”,
pero sin asumir la disciplina, la autonomía y la responsabilidad que eso implica.
Porque no es solo dinero.
Es poder con tu vida:
— hacerte cargo de tu casa
— limpiar, ordenar, sostener
— no esperar que una mujer te diga qué hacer
— no buscar pareja para que te materne
La incoherencia no es femenina.
Es masculina… cuando se exige sumisión, amor y lealtad,
pero no se ofrece estructura, cuidado ni responsabilidad.