25/12/2025
El Patrón Rico le Vendió un Pozo "Seco e Inservible" por Todos sus Ahorros… 💔💧
Era un mediodía abrazador cuando Rodrigo, el ascendado más rico del pueblo, gritó desde su caballo, "Im***il, te vendí un pozo seco y me diste todos tus ahorros. Ahora tu familia morirá de sed mientras yo me río. Las carcajadas del patrón resonaron por el valle mientras se alejaba en su caballo pura sangre, dejando a Mateo de rodillas frente al pozo vacío, sosteniendo los papeles de compra y con lágrimas bajando por sus mejillas curtidas por el sol.
Si crees que la avaricia nunca trae nada bueno y piensas que la justicia divina existe, suscríbete ahora mismo a este canal. Acompáñanos en estas historias donde el bien siempre encuentra su camino, por muy oscuro que parezca el sendero. Mateo había trabajado 15 años como peón en la hacienda El Mirador, 15 años de levantarse antes que el sol, de manos agrietadas por el trabajo duro, de regresar a casa cuando sus tres pequeños ya dormían. Todo ese sacrificio para ahorrar peso
sobre peso con un sueño, comprar una pequeña parcela donde su familia pudiera ser libre. La sequía había golpeado la región durante tres años consecutivos. Los cultivos se marchitaban, el ganado moría y los pozos se secaban uno tras otro. En la pequeña choosa que Mateo compartía con su esposa Esperanza y sus hijos, el agua se racionaba como si fuera oro líquido.
Una tarde, el patrón Rodrigo se acercó a Mateo mientras trabajaba. Tengo un pozo en el terreno del norte, ese que linda con el camino real, dijo Rodrigo con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Estoy dispuesto a venderte ese terreno con pozo incluido. Es pequeño, pero suficiente para que tu familia viva decentemente.
El corazón de Mateo se aceleró. Era la oportunidad que había estado esperando. ¿Cuánto pide, patrón? Todo lo que has ahorrado en estos años, Mateo. Sé que has guardado cada centavo. Te estoy haciendo un favor porque has sido un buen trabajador. Esperanza desconfió desde el principio. ¿Por qué vendería un terreno con agua en tiempos de sequía? Preguntó a su esposo cuando este le contó.
Pero Mateo, cegado por la ilusión, respondió, "El patrón tiene tantas tierras que no le importa desprenderse de una pequeña parcela. Además, dice que ese pozo es demasiado pequeño para sus necesidades. Con manos temblorosas, Mateo entregó el s**o de cuero donde guardaba el fruto de 15 años de trabajo. El patrón contó las monedas una a una, saboreando cada centavo, mientras redactaba un documento de venta rudimentario.