08/09/2025
♥️Amar no es poseer, es dejar ser” ✨✨
Una relación no se sostiene en la ilusión del control.
Controlar al otro es, en esencia, un intento desesperado por huir de nuestra propia inseguridad. El que controla no ama, teme. Y el que teme, no confía.
El estoicismo nos enseña que sólo podemos gobernar lo que depende de nosotros: nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestras actos. Pretender gobernar la mente, los deseos o la libertad de otra persona es construir sobre arena: tarde o temprano, todo se derrumba.
Desde la psicología, sabemos que una relación sana se nutre de dos pilares: autonomía y confianza. Sin libertad, no hay autenticidad; sin autenticidad, no hay amor, solo sometimiento disfrazado de compañía. El control es una cadena invisible que desgasta, tanto a quien la impone como a quien la carga.
Amar, en cambio, es permitir que el otro sea. Es aceptar que la vida de esa persona no nos pertenece, sino que nos es compartida de manera voluntaria. El verdadero vínculo surge cuando dos seres libres deciden caminar juntos, no cuando uno arrastra al otro.
El control crea dependencia.
La libertad alimenta el respeto.
Y el respeto sostiene el amor.
Quien comprende esto, no teme perder, porque entiende que la única relación duradera es la que se elige cada día, no la que se encadena.