30/10/2025
Debemos tener cuidado al tomar una decisión en la actividad deportiva de un niño.
En muchas ocasiones los papás cambian a sus hijos de equipo o club deportivo con la idea de mejorar su rendimiento deportivo, ¿pero qué pasa cuando estas decisiones fueron influidas por promesas de entrenadores o directivos que no llegan a cumplirse? En algunos casos, las promesas son asegurando campeonatos, en otras aún son mejores, como futuros debuts en equipos profesionales o becas universitarias, sin embargo las condiciones no tienen una base sólida.
Al paso del tiempo, de los entrenos y de las competencias existe desánimo en los pequeños y molestia en los papás al ver que los *resultados esperados* no llegan, piensan que su actual equipo no tiene opciones de ganar títulos, olvidando que el deporte va más allá de los resultados y que es una oportunidad para aprender, crecer, disfrutar de la actividad y del desarrollo motor y social. Cambiar de entrenador o de club sin una evaluación adecuada puede llevar a una experiencia menos enriquecedora y, en muchos casos, a la frustración cuando las promesas no se cumplen.
Es fundamental recordar que el desarrollo de un niño en la actividad deportiva no depende solo del entrenador o del club en el que se encuentra, sino de la dedicación, el trabajo duro, el amor por el juego y del apoyo que el adulto le ofrece. La formación integral es clave para un futuro exitoso, más allá de las medallas y los trofeos. Puede que el entrenador le exija, y a su vez eso provoca enojo en los padres, sin embargo pensemos que el juego y el deporte es exigente por si mismo: a ser mejor, a entender y comprender el juego o los movimientos del deporte mismo, a caer y saber levantarse, aprender con el acierto y el error.
Dejemos que el niño disfrute, que siga creciendo y sobre todo, que siga amando "su" deporte y creciendo con los compañeros y amigos que la práctica del deporte le ha dado.
Al niño … sólo démosle tiempo.