21/08/2020
Mecanorreceptores cutáneos
En nuestra piel humana existen 4 tipos de terminaciones nerviosas que pueden detectar estímulos mecánicos y son los responsable de nuestra sensación de tocar cosas:
1.- Corpúsculo de Meissner.
Son la parte terminal de las prolongaciones de las neuronas, denominadas dendritas y están cubiertas por tejido conjuntivo. Se hallan debajo de la epidermis en la parte superficial de la dermis de la piel, principalmente piel glabra (sin vello).
Responde a la vibración lenta o tacto suave (vibraciones de 5-40 Hz).
2.-Células de Merkel
Son expansiones de terminaciones dendríticas que se encuentran en la epidermis de la piel principalmente glabra.
Son estimuladas por el tacto y la presión sostenida.
3.-Corpúsculos de Pacini
Son los mecanorreceptores cutáneos más grandes, tienen una longitud de 2 mm y 1 mm de diametro. Consisten en terminaciones nerviosas envueltas por capas concéntricas de tejido conjuntivo que les da aspecto de cebolla. Se encuentran en la dermis de la piel glabra y la pilosa (con vello) y responde a vibraciones rápidas y presión profunda (vibraciones de 60-500 Hz).
4.-Corpúsculos de Ruffini
Son terminaciones nerviosas agrandadas con cápsulas alargadas que están presentes en la dermis de la piel glabra y pilosa.
Responde al estiramiento y vibraciones leves.
Los nervios sensoriales (aferentes) de los mecanorreceptores son fibras mielinizadas (axones cubiertos por vainas de mielina de los neurolemocitos o células de Schwann) de 2 tipos: A-alfa (con una velocidad de conducción de ~70-120 m/s) y A-beta (cuya velocidad de conducción es de ~40-75 m/s).
Los estímulos que los sistemas sensoriales codifican poseen 4 atributos elementales: modalidad, ubicación, intensidad y duración.
La modalidad se puede presentar como tacto, propiocepción, dolor, prurito/comezón, visión, audición, equilibrio, olfato y gusto. En el caso de los mecanorreceptores cutáneos modalidad corresponde al tacto.
En la mano de un humano se hallan los 4 tipos de receptores. Su activación en conjunto da la sensación de tocar algo, mientras que la activación selectiva de las células de Merkel y las terminaciones de Ruffini causan la sensación de presión constante y la activación selectiva de los corpúsculos de Meissner y los corpúsculos de Pacini producen la sensación de hormigueo y vibración.
La ubicación del estimulo depende de la disposición espacial (como están acomodados en la superficie) de los receptores activados. Los receptores se activan solo cuando el estimulo está cerca de ellos, en este caso cuando el objeto entra en contacto con la piel.
Los campos receptivos de los mecanorreceptores poseen distintos tamaños, tal como se ve en el punto rojo del dedo en la ilustración.
Entre más pequeño es el receptor, menos espacio abarca por lo que proporcionan una localización más precisa de la sensación y responden a vibraciones más pequeñas.
La intensidad del estimulo corresponde a la velocidad con la que los receptores individuales envían las señales. El tiempo de envío de las señales determina la duración del estímulo.
Los trenes de espigas indican los momentos en que el estimulo mecánico realizado por una pequeña sonda en el centro de cada campo receptivo genera potenciales de acción.
Los corpúsculos de Meissner y los de Pacini se adaptan con rapidez, es decir solo detectan el estimulo en el momento que inicia y en el momento que termina, justo por eso no sientes que traes ropa puesta hasta el momento en que te la quitas o te la pones, o por ello ya no sientes cuando traes el celular en el bolsillo de tu pantalón y tienes que buscarlo. A diferencia de las células de Merkel y los corpúsculos de ruffini que son de adaptación lenta, el estímulo está provocando potenciales de acción de manera constante por lo que en todo momento sientes el objeto. Pellizca una parte de cuerpo y podrás sentir el estimulo en todo momento, en su inicio, mientras dura y cuando finaliza.
Referencia: Neurotransmisión somatosensorial: tacto, dolor y temperatura. Barrett K.E., & Barman S.M., & Brooks H.L., & Yuan J.J.(Eds.), (2020). Ganong Fisiología médica, 26a. McGraw-Hill.