11/01/2026
Hablemos de el duelo por enfermedad no solo sufre quien está enfermo, también lo viven profundamente quienes aman y acompañan.
Es un dolor compartido, pero no se siente ni se gestiona igual.
El paciente enfrenta miedos, pérdidas, cambios en su cuerpo y en su proyecto de vida.
Los cercanos, por su parte, viven la impotencia, la tristeza, la anticipación de la pérdida y, muchas veces, el cansancio emocional.
Cada persona recorre este proceso a su propio ritmo, con sus propias herramientas, creencias y silencios.
No hay una forma correcta o incorrecta de vivir el duelo:
Algunos hablan, otros callan.
Algunos lloran, otros se vuelven fuertes.
Algunos necesitan compañía, otros espacio.
Comprender esto ayuda a mirarnos con más compasión, a no juzgar y a permitir que el amor sea el puente cuando las palabras no alcanzan.
Acompañar y ser acompañado, respetando los tiempos y las formas, también es una manera de sanar.
Del muro de María Vargas