21/02/2026
Cuando alguien te insulta, te agrede, te ataca, muchas veces no tiene que ver contigo. Tiene que ver con lo que esa persona aún no ha visto en sí misma.
Antes tal vez entrabas.
Explicabas.
Te defendías.
Ahora eliges otra cosa.
Más espacio.
Más ligereza.
Más conciencia.
No porque seas indiferente.
Sino porque ya no todo merece tu energía.
Cuando elevas tu frecuencia, el drama deja de resonar.
Y no es superioridad.
Es paz.
¿Te ha pasado?