27/10/2025
Hoy te volví a soñar.
Y fue justo el día en que llegué a vivir por un tiempo al bosque. Antes de dormir, hablé de ti con un par de brujas, y me dijeron: “Pide, de la forma en la que lo puedas entender, por qué te encuentras con él en otras dimensiones.”
Y lo hice.
Me dormí, y otra vez, apareciste.
Yo en lo mío, tú en lo tuyo… pero esta vez no lo resistí. Me acerqué. Y tú también lo hiciste.
Todo fue en una ciudad de playa. Yo había rentado un departamento con mis amigas y tú llegaste en una van con los tuyos. Fue una de esas veces raras y perfectas en que por fin logramos coincidir.
Por un tiempo estuviste en mi espacio, y sentí que esta vez sí.
Sí estabas listo.
Sí me dabas entrada.
Sí había una posibilidad.
Me diste ese primer beso en el sillón, te fuiste a bañar, saliste con la toalla puesta y todo era real.
Al fin era real.
Estábamos listxs para más. Tú me lo dijiste.
Buscábamos un lugar donde estar solos, uno que no encontramos.
Yo incluso busqué una casa de campaña, porque el lugar me daba igual, lo único que importaba eras tú.
Lo único que importaba… era compartirlo contigo.
Y entonces algo cambió.
Alguien te contó una versión diferente de mí.
Decidiste creerle.
Y empezaste a jugar.
A ignorarme.
A hacer como si ya estabas con alguien más.
Y me dolió tanto… que sentí celos por primera vez.
Al punto de cachetearte en el sueño.
¿Jugaste así con lo que estábamos creando?
¿Tan rápido quisiste destruir lo que apenas comenzaba a florecer?
Y justo ahí, llegó el momento que estaba esperando en mi viaje:
Ese mensaje clave que necesitaba para entender por qué llevo nueve años soñándote.
Me dijiste:
—"Sé por qué te tengo tan despierta… pero es que te ves tan tierna."
Y entonces desperté.
Solo… desperté.
¿Por qué?
¿Por qué, si no es real, lo siento así?
¿Por qué, si ya lo solté tantas veces, sigue regresando cada noche con más fuerza?
Yo ya acepté.
Ya te dije que me gustabas.
Ya te escribí.
Ya te solté.
Pero este sueño no se va.
Y en el fondo, yo sé que no es solo un sueño.
Son viajes. A otras dimensiones.
En otras versiones de la vida.
Donde tú y yo decidimos cosas distintas.
Pero igual, nos encontramos.
En casi todas…
Nos permitimos amar.
Pasamos el límite de ser solo amigos.
Nos elegimos.
Hoy solo quiero una cosa:
Hablar.
Saber si tú también lo sientes, aunque sea un poco.
Saber si en esta versión podemos tener esa conversación.
Saber si tú, en esta vida, me puedes dar la respuesta que aún no encuentro.