29/12/2025
REFORMA ELECTORAL, MUNDIAL Y T-MEC: EL CÓCTEL EXPLOSIVO QUE VIENE EN 2026
El año 2026 no llegará como un año cualquiera para México. Desde ahora, hay por lo menos tres acontecimientos que ya están sobre la mesa y que, inevitablemente, marcarán el rumbo político, económico y social del país, en un contexto donde la expectativa ciudadana es alta, pero el ánimo no necesariamente acompaña.
En primer lugar, una reforma electoral de gran calado se perfila desde los primeros meses del año. No se trata de un ajuste menor, sino de una reconfiguración que podría cambiar las reglas del juego político en México. Desde la prensa y los espacios de análisis ya se anticipa un debate complejo, polarizado y determinante, pues tocará intereses, estructuras y equilibrios que han definido los procesos electorales recientes.
El segundo gran acontecimiento será el Mundial de Futbol, que más allá del deporte tendrá un impacto directo en el ánimo social. Para algunos será un respiro y un factor de cohesión; para otros, un distractor en medio de problemas de fondo que siguen sin resolverse. El balón rodará, sí, pero la realidad seguirá ahí, esperando resultados.
El tercer factor inevitable será la renegociación del T-MEC, justo en un año electoral en Estados Unidos, con Donald Trump nuevamente en el centro del escenario político. Este proceso pondrá a prueba la capacidad diplomática y económica de México, en un momento donde la incertidumbre internacional y la dependencia comercial siguen siendo temas sensibles.
A estos hechos se suman retos estructurales que hoy preocupan. La expectativa económica para 2026 no es alentadora; se habla de crecimiento bajo y de un entorno poco favorable para la inversión. Ojalá estas previsiones no se cumplan, pero por ahora el panorama no genera confianza.
En materia de seguridad, la exigencia ciudadana va más allá de cifras oficiales. El verdadero reto será que la estrategia empiece a reflejarse en la percepción y en la vida diaria: carreteras seguras, traslados sin miedo y regiones transitables, algo que hoy sigue siendo una deuda pendiente.
La expectativa existe y podría ser positiva, pero hoy no se ve así. A ello se suma el peso de decisiones heredadas, como los proyectos ferroviarios del sexenio pasado, que siguen generando debate sobre su viabilidad, impacto y costo real.
2026 se acerca con reformas, eventos globales y desafíos internos. El rumbo aún no está definido, pero una cosa es clara: no será un año de transición, sino de definición. Nacho Sarmiento