23/01/2026
Yo soy el que cuida a mi madre… y estoy solo.
Mientras mis hermanos duermen tranquilos,
yo me quedo despierto escuchando su respiración.
Mientras mis tíos siguen con su vida,
la mía se quedó aquí, detenida, entre medicamentos y miedo.
Todos preguntan por mi madre.
Nadie pregunta por mí.
Soy yo el que no duerme.
Soy yo el que aguanta.
Soy yo el que se queda cuando el cuerpo ya no da más.
Ellos aparecen de vez en cuando.
Llaman.
Opinan.
Critican.
Pero no se quedan.
No cargan.
No sostienen.
No saben lo que es verla sufrir de madrugada.
No saben lo que es fingir fuerza cuando por dentro me estoy rompiendo.
No saben lo que es tragarse el llanto para que ella no se dé cuenta
de que su hijo también está agotado.
Yo no pedí ser el fuerte.
No pedí ser el responsable.
Pero alguien tenía que hacerlo…
y fui yo.
Mis hermanos dicen “avísanos si necesitas algo”.
Mis tíos dicen “estamos pendientes”.
Mentira.
Porque cuando necesité descanso,
no hubo relevo.
Cuando necesité apoyo,
hubo silencio.
Cuidar a mi madre me está costando la vida…
y aun así,
nadie lo ve.
Para ellos,
yo “solo hago lo que me toca”.
Como si no doliera.
Como si no cansara.
Como si no destruyera.
El día que todo esto termine,
dirán que fui fuerte.
Que fui buen hijo.
Que hice lo correcto.
Pero ninguno sabrá
cuántas veces lloré solo.
Cuántas noches quise rendirme.
Cuántas veces necesité que alguien me dijera:
“yo me quedo hoy, descansa”.
Si eres hermano,
si eres tío,
y estás leyendo esto…
No esperes a un funeral
para decir que te importaba.
Y si esta reflexión te dolió,
tal vez no fue por lo que escribí…
sino porque sabes
que alguien está cargando con todo
mientras tú solo miras.
Tomado de la red!