21/10/2024
¿PARA QUE SIRVE UNA CÁMARA HIPERBÁRICA?..
Las cámaras hiperbáricas permiten la HIPEROXIGENACION (saturación extra de oxígeno):
Las altas presiones con oxigeno saturan en un 2.000% más la sangre del paciente. Esta alta dosis de saturación ayuda a la regeneración de los tejidos dañados por quemaduras, cortadas o por enfermedades que puedan causar insuficiencia de oxigenación en determinados órganos del cuerpo, tales como aquellas que causan compromiso circulatorio (mala circulación), como la Diabetes; o por daños en vasos sanguíneos. Los tejidos en proceso de regeneración o cicatrización requieren de oxigeno para cumplirlo eficazmente. Con una mala oxigenación el proceso se retarda o imposibilita. Con la HIPEROXIGENACIÓN se subsanan en gran medida los problemas de falta de oxígeno causados por defectos en la circulación, edema o por cualquier otra causa. La HIPEROXIGENACIÓN ayuda igualmente a barrer otros gases y es por ello que es útil en el tratamiento de envenenamiento por gases tóxicos.
La NEOVASCULARIZACIÓN (regeneración y creación de nuevos vasos sanguíneos):
La HIPEROXIGENACIÓN proporcionada por esta terapia incrementa el crecimiento de nuevos vasos capilares y la regeneración de los existentes. Estos vasos sanguíneos son los últimos en la cadena circulatoria del cuerpo humano y surten al organismo del oxigeno y los nutrientes que necesita para continuar viviendo, fundamental en los procesos de cicatrización y reparación de tejidos comprometidos bajo la influencia de infecciones, radioterapia del cáncer, senectud y úlceras arteriales o varicosas.
La OSTEOGENESIS (regeneración de huesos):
Debido a la HIPEROXIGENACIÓN producida por esta terapia, las células obtienen todo el oxigeno que requieren para la remodelación de los huesos que se hallen afectados por fracturas, envejecimiento, descalcificación o por infecciones causadas por agentes patógenos.
El efecto ANTIMICROBIANO (eliminación de microbios causantes de infecciones):
La HIPEROXIGENACIÓN suministra a los glóbulos blancos el oxigeno que necesitan para defender al organismo de bacterias. Igualmente hace más efectivo el funcionamiento de algunos antibióticos que requieren de altos niveles de oxigeno en los tejidos. El oxígeno en sí mismo es capaz de destruir directamente algunas bacterias, fundamentalmente las anaerobios. De tal forma que actúa en sinergismo (sumatoria), con el sistema inmunológico del individuo, además de su acción bactericida.