28/01/2026
Suscribo.
En una cultura donde la violencia formativa ha sido parte de la educación durante muchas generaciones, la violencia se normaliza. Esto lleva a que muchas personas minimicen lo que otrxs viven, con frases como: “No es para tanto” o “Eso no es nada, si te hubieran tratado como a mí no te estarías quejando”.
La realidad es que tampoco debió ser así. Nadie debería haber crecido en contextos educativos que fomentaran la violencia bajo la idea de “enseñar valores” o “educar para que aprendan a respetar”, cuando en el fondo lo que se sembraba era miedo.
Las emociones y los sentimientos que surgen ante lo que vives son válidos y merecen respeto. Tal vez no sea posible cambiar lo ocurrido en generaciones pasadas ni las formas en las que algunas personas creen correcto educar, pero sí es posible generar un cambio en ti y en las generaciones futuras.
Reconocer que “sí fue para tanto” es el primer acto de rebelión frente a esa normalización. Es el momento en el que dejamos de justificar lo injustificable y comenzamos a construir, desde el propio cuidado, un futuro donde el respeto no tenga que ganarse a través del miedo ni de la invalidación emocional.
¿Qué emociones has aprendido a minimizar para poder sobrevivir a contextos que no te cuidaron?
La Morada te acompaña 💜