18/12/2025
Hoy volví al journaling después de mucho tiempo…
y no fue un regreso suave.
Desde que elegí las imágenes, algo antiguo empezó a moverse:
nostalgia, tristeza, llanto que llevaba rato esperando ser visto.
Tuve que detenerme, respirar, dejarlo reposar.
Este journaling no se hizo en un día,
se hizo al ritmo de lo que mi corazón podía sostener.
Mientras lo creaba, sentí como si algo dentro de mí se estuviera despidiendo.
No con violencia,
sino con esa tristeza profunda que acompaña a los finales necesarios.
Incluso el inconsciente habló en sueños,
mostrándome una muerte que no es literal,
sino simbólica:
la de una versión que ya cumplió su ciclo.
Hoy entiendo que no todo lo que duele es pérdida,
a veces es transformación.
Hay muertes internas que no anuncian el final,
sino el espacio que se abre para algo más verdadero.
Mientras creaba, sentí que algo dentro de mí se despedía.
No desde el miedo,
sino desde la conciencia de que algunos ciclos terminan
para que otros puedan nacer.
Desde El Refugio de la Madre Osa
abro este espacio para compartirlo
y para preguntarles:
¿han sentido alguna vez que algo dentro de ustedes estaba muriendo
no para acabar,
sino para transformarse?