07/05/2026
Hay un momento en la vida de algunos de nosotros los gorditos en pausa que se vuelve muy frustrante y pocos nos entienden... cuando adelgazamos.
Imagínense una persona que lleva desde niño con sobrepeso (hablaré desde mi caso personal) y que de repente porque empieza a cuidar su alimentación y hacer ejercicio, adelgaza; para la mayoría de personas delgadas esto es algo normal, nada del otro mundo, pero para nosotros es es un gran logro, ¡jamás nos habíamos podido ver delgados!, es algo que nos costó trabajo y por obvias razones no queremos que se vaya tan fácil. Entonces empezamos a parecer personas con un trastorno: "es que cuida demasiado la comida" "es que es muy exagerado" "vive la vida" "haces demasiado ejercicio"... Y así muchas comentarios que nadie les pide más.
Pasa el tiempo, la vida, en una sociedad que comer mal y ser sedentario está normalizando; ser delgado siendo ex-gordito pesa mucho, hay días que tu cuerpo te pide la vida de antes y no es tan difícil conseguirla. Tú tratas de ser fuerte, pero tu cabeza empieza a llenarse de esos comentarios de tus "seres queridos": no pasa nada si hoy te descuidas un poco. Te descuidas un poco y ves que realmente no pasa gran cosa, entonces se vuelven más frecuentes esas libertades hasta que sí empieza a pasar algo, te das cuenta que no puedes vivir como viven muchos delgados, que comen sin preocupaciones y de nuevo viene la culpa, el estrés, y vuelves a ser rígido con tu vida, te estabas saliendo de tu objetivo.
Te vuelven a llamar exagerado, no te entienden, pareciera que la única solución es cambiar de amigos, trabajo, incluso de familia, pero la realidad es que a donde vayas siempre será igual. Se vuelve difícil vivir así. Solo te toca hacer lo que todos te dicen: "we, ve a terapia, tienes que aprender a no ser tan rígido y disfrutar de la vida" mientras recuerdas todo el bullying y rechazo que tuviste en la vida por tener sobrepeso, todo eso que te orilló a pensar que el sobrepeso no es solo un mal metabólico, sino que pareciera que es un mal moral, como si fueras una mala persona por tener ese cuerpo. Cuando tú solo quieres ser tratado como todos. Incluso te dicen, los flacos también sufren, "yo quisiera engordar y por más que como no engordo" y por dentro de ti solo hay una frase que les quieres decir: chinga toda tu rep. ma. Pero no puedes porque este texto lo está leyendo alguien que también te puede juzgar por grosero, y ahora solo serías el gordito majadero.
Y así, es un ciclo interminable hasta que mueres, porque ser gordito no es fácil. No es fácil luchar con todo esto interno, más lo externo y más lo que todo mundo normalmente vive.
Y quizá la meta nunca fue convertirnos en alguien que “ya no piensa” en todo esto. Porque... ¿cuál es la meta verdadera?
Quizá la meta es aprender a vivirlo con menos culpa. Entender que cuidar tu cuerpo después de años de rechazo, burlas y dolor no te hace exagerado. Te hace humano.
Te hace alguien intentando no volver a sufrir como antes. Y sí… a veces te vas a cansar.
A veces vas a querer soltar todo. A veces vas a recaer en hábitos viejos. Pero eso no borra todo lo que has construido.
Porque aunque mucha gente no lo entienda, algunos sabemos perfectamente lo difícil que es haber sido el gordito… y tratar de no volver a serlo.
Recibe un abrazo fuerte de mi parte. No estás sola ni solo.