12/05/2026
Ayer fue día de la mamá.
Esta foto fue hace un año y mi bisabuela con quien compartí el mismo mundo 31 años, a sus más de 100, partió (no en esta fecha, pero es un gran momento para recordarla)
¿Saben que recuerdo de ella?
Ni su aspecto, ni las manchas, la textura de su piel, o sus arrugas.
Recuerdo que ese día todos nos pusimos de acuerdo para decirle que su blusa era muy bonita porque estaba enojada y según ella no se veía bien (aunque a decir verdad, ya no veía). Lo que recuerdo es su sonrisa inmediatamente después del halago y lo mucho que su semblante cambió cuando se sintió segura de que era bella, incluso cuando nada en su ser había cambiado; más que su autopercepción.
¿Lo que rescato?
El poder de hablarnos bonito; SIEMPRE QUE SEA POSIBLE, de buscar estar en paz con el cuerpo que habitamos y de saber que por mucho que cambiemos por fuera; las personas recordarán lo que proyectamos, quienes somos y cómo los hacemos sentir.
Ella era alegre, risueña y le gustaba maldecir cuando perdía en la lotería y se mantuvo sana para su edad y posibilidades y eso para mí es un EJEMPLAZO a seguir.
Y de su descendencia: mi mamá y mi abuela, tengo presente su acompañamiento, sus comentarios halagadores, sus risas escandalosas, sus logros como mujeres y como mamás y su eterno valor para atreverse a llegar a donde están.
Sin duda ser mamá es de valientes y el mundo merece reconocerlo.
Estamos en tiempos donde nuestras prioridades, posibilidades y poder de decisión está cada vez más en nuestras manos, sea cual sea la forma en la que quieres vivir…
Hazlo por y para ti 🫶🏻