01/03/2026
👉Esto es lo que ocurre en el cuerpo cuando existe resistencia a la insulina
Acantosis nigricans : La insulina alta estimula receptores en la piel que activan crecimiento celular.
Eso provoca zonas más gruesas, sobre todo en cuello y axilas. No es suciedad. Es una señal visible de insulina elevada durante mucho tiempo.
Acrocordones: Son pequeñas “verruguitas” blandas en cuello, axilas o ingles. También están relacionados con estimulación excesiva de receptores de crecimiento en la piel por insulina alta. Cuanto mayor es la resistencia, más frecuentes pueden ser.
Problemas con lípidos: La insulina alta estimula en el hígado la producción de triglicéridos. Eso eleva triglicéridos, aumenta partículas ApoB y favorece LDL más pequeñas y densas. El perfil se vuelve más aterogénico.
Riesgo de hígado graso: Cuando hay mucha insulina, el hígado convierte más glucosa en grasa. Esa grasa se acumula dentro del hígado. Con el tiempo puede progresar a inflamación y fibrosis.
Eleva ácido úrico: La insulina reduce la eliminación renal de ácido úrico. Si la insulina está alta de forma crónica, el ácido úrico tiende a subir. Eso aumenta riesgo de gota y se asocia con síndrome metabólico.
Fatiga crónica: Cuando las células no responden bien a la insulina, la glucosa no entra eficientemente. Aunque haya energía disponible, la célula no la usa bien. Eso se traduce en sensación constante de cansancio.
Problemas para dormir : La resistencia a la insulina afecta al ciclo del sueño .
Pérdida de cabello : cuando hay resistencia la insulina se afecta al folículo piloso y además cuando existen niveles altos de glucosa en el cuerpo, el folículo piloso recibe menos nutrientes y oxígeno.
Riesgo de síndrome de ovario poliquístico
La insulina alta estimula altera la ovulación, favorece quistes y desregula ciclos menstruales. Es uno de los mecanismos centrales del SOP.
Riesgo de Alzheimer : La resistencia a la insulina también puede ocurrir en el cerebro. Se altera el metabolismo de glucosa cerebral y se favorece acumulación de proteína beta-amiloide. Por eso algunos lo llaman “diabetes tipo 3”, aunque ese término no es oficial.
Todo esto no ocurre de un día para otro. Es el resultado de años con insulina elevada y mala sensibilidad celular.
La buena noticia es que mejorar sensibilidad a la insulina puede revertir muchas de estas alteraciones con un buen estilo de vida.
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LN Claudia Esmeralda Cordova Gonzalez
Esmeralda Cordova Nutriologa
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