10/04/2026
El estrés no siempre es igual… y entender la diferencia puede cambiarlo todo.
El estrés agudo aparece en momentos puntuales: un examen, una discusión, una situación inesperada. Es inmediato, intenso… pero pasajero.
El estrés crónico, en cambio, se instala poco a poco. Se vuelve parte de tu rutina y comienza a afectar tu cuerpo, emociones y pensamientos: cansancio constante, irritabilidad, dolores físicos, dificultad para concentrarte.
No es “normal” vivir así, aunque se haya vuelto cotidiano.
Aprender a identificarlo es el primer paso para gestionarlo.