13/05/2026
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NO MÁS SINDROME DE OVARIO POLIQUISTICO.
The Lancet acaba de oficializar el cambio de nombre y esto te lo cambia todo en la consulta.
Síndrome Poliendocrino Metabólico Ovárico. Esa es la nueva denominación oficial tras 11 años de proceso de consenso global, 14,360 encuestados y 56 organizaciones científicas firmando el manuscrito publicado el 12 de mayo de 2026. El voto final fue aplastante: 87 de 90 expertos apoyaron PMOS sobre las otras dos alternativas que estaban sobre la mesa.
Pero el motivo del cambio es lo que importa.
"Polyquístico" era mentira clínica. No hay quistes patológicos en los ovarios de estas pacientes. Lo que se ve en ecografía son folículos arrestados en desarrollo, no quistes ováricos verdaderos. El término viejo desviaba el ojo del verdadero problema: la resistencia a la insulina y el exceso androgénico que está detrás del cuadro.
PMOS afecta a 1 de cada 8 mujeres. 170 millones en el mundo. Y la OMS estima que el 70% están sin diagnosticar porque los clínicos las derivaban a ginecología cuando el origen del trastorno es endocrino-metabólico. Esto explica por qué muchas pacientes acumulan años con acné resistente, hirsutismo, irregularidad menstrual y aumento de peso sin que nadie conecte los puntos.
Y aquí es donde se pone interesante.
Los criterios diagnósticos Rotterdam siguen vigentes: 2 de 3 hallazgos — hiperandrogenismo clínico o bioquímico, disfunción ovulatoria con oligo o anovulación, y morfología ovárica característica en ecografía o AMH elevada. En adolescentes entre 10 y 19 años se exigen los dos primeros como obligatorios. La ecografía pierde especificidad antes de los 19 años porque la morfología multifolicular es fisiológica en esa etapa.
Pero hay algo más importante.
La resistencia a la insulina es el motor fisiopatológico real. La hiperinsulinemia estimula la teca ovárica vía IGF-1, amplifica la producción de andrógenos y suprime la SHBG hepática. Resultado neto: más testosterona libre circulante, más hirsutismo, más acné, más anovulación. El síndrome metabólico aparece con el doble de frecuencia que en población general y el riesgo de diabetes tipo 2 se cuadruplica en estas pacientes.
Y lo que viene es lo que cambia el juego.
PMOS no es un problema de ovarios. Es un trastorno multisistémico con impacto endocrino, metabólico, dermatológico, reproductivo y psiquiátrico. La depresión y ansiedad están sobrerrepresentadas. La esteatosis hepática también. El abordaje farmacológico depende del fenotipo: metformina cuando predomina la resistencia insulínica, inositoles como adyuvante metabólico, anticonceptivos combinados para el componente androgénico y reproductivo, y cada vez más, GLP-1 agonistas en pacientes con obesidad asociada. Tratar solo el ciclo menstrual sin tocar la resistencia insulínica es malpraxis clínica.
El nombre nuevo no es cosmético. Es la corrección de 90 años de error nosológico que retrasó diagnósticos, fragmentó la atención y dejó fuera de los algoritmos a millones de mujeres.
Te quiero sano. Farmacotips, te explica.