19/03/2026
*"A.A. ME HA DEVUELTO LA CORDURA"*
“Hola, me llamo Jonathan. He asistido a las reuniones de A.A. desde que llegué a esta prisión en junio de 2008. Los hombres me han ayudado a superar muchas cosas en las reuniones. Poner en acción el programa de A.A. ha cambiado mi perspectiva sobre la vida. Los Pasos no solo me han ayudado con mi alcoholismo, sino también en las situaciones de mi vida diaria. Voy aprendiendo a aceptar la vida tal como se presente, hago mi inventario personal y sé que un poder superior a mí mismo ahora tiene el control.
Por beber alcohol, acabé en la penitenciaría. En enero de 2007 tuve un accidente de automóvil muy grave: mi compañero perdió la vida y yo casi la mía. Me siento muy afortunado por esta segunda oportunidad que Dios me ha dado. Yo, y mi amigo alcohol, destrozamos una vida y dejamos desgarradas a varias familias, incluyendo la mía. Salí con la nuca, el cráneo, la espalda y el maxilar inferior rotos. He aprendido una lección que me gustaría no haber tenido que aprender nunca. Y no la aprendí de inmediato. El alcohol me impedía tanto ver la realidad que seguí bebiendo hasta el día en que el juez me impuso la pena.
La prisión me salvó la vida. El programa de Alcohólicos Anónimos me devolvió la cordura porque podía compartir con otros hombres con el mismo problema. Muchas noches, tumbado en la cama detrás de estos muros, me doy cuenta de lo cercano que estuve de la muerte, ya sea instantánea en un accidente o lenta por haberme destrozado el hígado y la mente. Quiero agradecer a los hombres y mujeres afiliados a este programa por ayudar a los hombres y las mujeres de adentro. Es un privilegio ser parte de algo más grande que yo.”
*— Jonathan R., Región Sureste*
===== ===== ===== =====
*"ACEPTAR — Y ADELANTE"*
“Hacía años que trataba de eludir a A.A., lo cual iba en perjuicio de mis propios intereses. Si hubiera sabido algo acerca de A.A., el programa me podría haber ayudado hace años. Cuando llegué a la cárcel del condado, un hombre que estaba allí conmigo me sugirió que fuera a una reunión. Él sabía que yo estaba encarcelado por crímenes cometidos cuando estaba totalmente borracho. Me quedé maravillado al oír hablar a personas que habían pasado por las mismas cosas que yo. Ahora, para ellos, los problemas son cosas del pasado; el alcoholismo vive todavía en ellos, pero ahora ellos tienen esperanza, la cual, en aquel entonces, yo no tenía.
Había llegado al fondo más bajo; había perdido todo lo que tenía. Y lo peor era que las personas de quienes más yo dependía me habían dado por perdido. Iba de camino a la prisión y me parecía que a nadie le importaba si saldría o no algún día. Luego, un hombre viejo, miembro de A.A., con 40 años de sobriedad, me hizo darme cuenta de que estaba bien. Me había causado el daño a mí mismo. No había posibilidad de cambiar el pasado, pero podría cambiar el futuro. Tenía que creer en algo superior a mí mismo y tuve que seguir los Doce Pasitos sencillos. Así era. Claro. Sencillos. ¿Me estás tomando el pelo? No puedo hacer esto. ¿Qué sucederá si nadie quiere que yo haga reparaciones? ¿Si no me creen? Y él me dijo: ‘Es probable que no te crean. Hay que aceptarlo y — adelante. No puedes anular el daño que hiciste en el pasado, pero puedes aprender de la experiencia para que no vuelvas a hacerlo.’
En estos momentos no puedo asistir a las reuniones, pero espero que la situación cambie en un futuro próximo. Con la ayuda de Dios, del Libro Azul y, espero, que con la de alguien de afuera que conteste a mis preguntas y pueda aconsejarme cuando necesite consejos, podré dar estos Doce Pasos sencillos.”
*— James R., Región del Pacífico*
_Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Verano 2009, con permiso de A.A. World Services, Inc._