19/05/2020
Postergarnos a nosotros mismos o autopostergación puede ser tan inherente a nosotros, como lo puede ser la cultura, la fe, el autoconcepto o el autoestima. Cuando nos postergamos lo hacemos porque creemos que es lo correcto, porque desde pequeños se nos enseñó que lo que sentíamos o las emociones que experimentábamos no eran tan importantes, difíciles, justificables y/o como la de otros, por ejemplo: "no pasa nada", "no es para tanto", "no importa", "ahora no"...
Esto, sin darnos cuenta, fue creando en nuestros pensamientos ideas erróneas que nos llevan a autosilenciarnos, con las falsas expectativas de que "ya va a pasar" y no pasa. En este punto muchos empiezan a dejar de vivir. Esto sólo mencionando un posible factor, de los muchos que pueden existir.
Los trastornos y enfermedades mentales no se ven y son difíciles de evidenciar, sobre todo aquellos que empujan hacia la autodestrucción y el suicidio, como la depresión, las ansiedades, estrés y los malestares psicológicos y psiquiátricos.
Pero las señales siempre están, la persona que no está bien manifiesta síntomas, reacciones, actitudes, comentarios, que reflejan el síntoma del malestar que puede estar experimentando y esto ¡SIEMPRE VA A SER UN GRITO DE AUXILIO! Nunca se debe tomar como una exageración o ganas de llamar la atención. Informémonos sobre las señales de riesgos, de comportamientos, de intentos suicidas, abramos espacios a la empatía y a permitir expresar el mundo emocional interno de cada ser humano, incluyéndonos. Elijamos vivir...