21/02/2026
A veces el corazón necesita detenerse a definir qué es lo que realmente busca en una compañera. Pensando en eso, llegué a una conclusión que hoy quiero compartir:
Entre físico y personalidad, yo elijo otra cosa.
Elijo que vayas a la iglesia conmigo, que camines a mi lado no solo en los días buenos, sino también en los días de prueba; cuando la fe es lo único que sostiene nuestros pasos.
Porque los ojos se enamoran de lo que ven, pero el corazón se ata a lo que trasciende, y nada trasciende más que compartir a Dios.
Quiero alguien que ore conmigo, que no me deje caer cuando mi fe tiemble; que me recuerde que en Cristo hay victoria cuando la vida parezca perder sentido. Prefiero un "Amén" compartido antes que mil palabras bonitas que se lleva el viento.
El físico se marchita, la personalidad puede cambiar con el tiempo, pero la fe en pareja... esa fortalece. Y cuando dos buscan juntos a Dios, el amor deja de ser pasajero y se convierte en eterno.
Así que, entre físico y personalidad, me quedo con lo eterno. Con ese alguien que se siente a mi lado en la iglesia, que levante su voz conmigo y que me recuerde cada día que lo nuestro está escrito en el cielo.