19/02/2026
A veces una mascota no es solo compañía, sino un espejo.
Hay conexiones que van más allá del cariño cotidiano; son reflejos silenciosos de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que atravesamos.
Descubrir que compartimos diagnósticos similares, que su cuerpo habla un lenguaje que también habita en el mío, fue una experiencia reveladora. Pero lo más conmovedor fue verla reaccionar ante la vida de una forma tan parecida a la mía: su sensibilidad, su forma de proteger, su manera de vincularse.
Como madre, fue increíble reconocer en ella emociones que yo misma he sentido. Fue entender que nuestra conexión no es casualidad, sino resonancia. No es solo una mascota; es una extensión de mi historia, una presencia que refleja mis miedos, mi fortaleza y mi forma de amar.