02/03/2026
Un paciente dejó de venir a terapia y yo no le escribí. No fue indiferencia, fue una decisión clínica.
Lo fácil habría sido mandar un mensaje. Algo breve, correcto o tranquilizador pero a veces lo fácil no es lo más clínico.
Esa persona estaba acostumbrada a irse
y que alguien la buscara, a retirarse y que otro insistiera. 𝙀𝙎𝙀 𝙀𝙍𝘼 𝙀𝙇 𝙋𝘼𝙏𝙍Ó𝙉❗
Parte del trabajo era justamente ese:
dejar de ocupar el lugar de “me voy y que me persigan”. Porque a veces intervenir no es hacer más. Es no repetir.
Si yo insisto, perpetúo el circuito.
La terapia es un espacio voluntario ☑️
La demanda la trae quien consulta ☑️
El movimiento empieza del lado del paciente ☑️
El proceso no puede sostenerse porque el o la psicóloga insista. Se sostiene porque 𝙏Ú 𝙇𝙊 𝙀𝙇𝙄𝙂𝙀𝙎🫂❤️🩹
Si yo te persigo, la decisión deja de ser tuya y sin decisión propia no hay implicación. Sin implicación no hay proceso.
¿Podría haber escrito? Sí.
¿Era obligatorio? No.
No escribir, no siempre es abandono. A veces es una intervención silenciosa.
Una que devuelve la responsabilidad y voy a escribirte algo más honesto todavía: Cuando alguien deja de venir, también me cuestiono, reviso, pienso y siento.
La clínica no nos es indiferente pero sostener un encuadre también es cuidar el proceso. En terapia no se persigue, 𝙎𝙀 𝙏𝙀 𝙀𝙎𝙋𝙀𝙍𝘼✨️