26/01/2026
INFIELES INGENUOS
La psicóloga Shirley P. Glass, especialista en infidelidad, propone la metáfora de “las puertas y las ventanas” para explicar cómo se construyen (o se rompen) los límites que protegen a una relación de pareja.
🌬️ 1. Ventanas abiertas: intimidad fuera de la pareja
Una ventana es un espacio psicológico donde compartes tu mundo interno: preocupaciones, alegrías, secretos, vulnerabilidades.
Cuando esa ventana se abre hacia otra persona que no es tu pareja, comienza a formarse una intimidad emocional que puede convertirse en el primer paso hacia una infidelidad.
Se comparte cada vez más información personal.
Se crea un sentido de complicidad exclusiva.
La relación externa se convierte en el lugar donde “me siento comprendido”.
🚪 2. Puertas cerradas: exclusión de la pareja
La puerta simboliza el acceso a la vida personal, emocional y social.
Cuando, en lugar de mantenerla abierta para la pareja, se la empieza a cerrar, se crea distancia y secretismo:
Se ocultan conversaciones o actividades.
Se evita contar interacciones significativas con la otra persona.
Aparece el “no le digas”, “no lo sabría entender”.
🔄 El giro perverso: ventana hacia fuera, puerta hacia dentro
La infidelidad emocional o sexual suele empezar cuando ocurre este intercambio:
Ventana abierta hacia la tercera persona → crecimiento de la intimidad externa.
Puerta cerrada hacia la pareja → disminución de la conexión interna.
No se engaña “de un día para otro”: se construye gradualmente por desbalancear intimidades.
🔒 Lo saludable: puerta abierta, ventanas reguladas
Según Glass, las parejas fuertes mantienen:
Puertas abiertas entre ellos: transparencia, conexión emocional diaria.
Ventanas reguladas hacia afuera: amistades sí, pero con límites claros que protejan la exclusividad emocional y sexual de la relación.
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