06/12/2025
El final del año suele despertar ansiedad: evaluamos lo vivido, revisamos metas y nos enfrentamos a la sensación de no haber avanzado lo suficiente. Esta ansiedad es comprensible. En consulta veo frecuentemente cómo las personas se juzgan con dureza al notar proyectos inconclusos, olvidando que las metas se establecieron bajo circunstancias distintas a las actuales.
La mente tiende a exagerar lo que “faltó” e ignorar lo logrado. Este sesgo, combinado con la comparación social, alimenta emociones como culpa y frustración. Sin embargo, es posible relacionarnos con este cierre de ciclo de una forma más sana.
“Mirarnos con empatia” no es lastima, por el contrario es una competencia vital para la vida. “la autocompasión” no resta disciplina; al contrario, reduce la autoexigencia dañina y fomenta un cambio más sostenible. Tratarte con amabilidad implica reconocer tus esfuerzos, tus contextos y tu humanidad.
Al respecto ¿que dice la Terapia de aceptacion y compromiso? Esta nos ofrece herramientas útiles para este momento del año:
• Aceptar la emoción: no luchar contra la ansiedad, sino permitir que esté sin definirte.
• Observar los pensamientos: reconocer que “no logré lo suficiente” es un pensamiento, no un hecho absoluto.
• Reconectar con tus valores: más allá de las metas, pregúntate qué tipo de persona quieres seguir siendo.
• Dar pasos pequeños: una acción coherente con tus valores es más significativa que un listado de reproches.
Un cierre de año más humano.
En lugar de convertir diciembre en un juicio personal, puede ser una oportunidad para reconocer aprendizajes, ajustar expectativas y avanzar desde la claridad, no desde la culpa. Trátate con la misma empatía con la que tratarías a alguien que amas: ese es el mejor punto de partida para empezar un nuevo año con bienestar y propósito.
Ps. Alexis Gamarra.