26/11/2025
Yo cambio si tu cambias 💔
1 CORINTIOS 10:23
Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
En el matrimonio es muy fácil caer en esta idea: “yo cambio si tú cambias”, “yo hago si tú haces”, “yo doy si tú das”.
Sin darnos cuenta, dejamos que el comportamiento del otro se convierta en la medida de nuestra obediencia.
Y cuando eso pasa, el matrimonio se detiene.
Pero el Señor nos llama a algo muy distinto: a hacer lo correcto porque es lo correcto; a obedecer aunque el otro todavía no esté respondiendo; a sembrar aunque aún no veamos fruto.
Él no nos pidió amar “si el otro ama”, perdonar “si el otro pide perdón”, servir “si el otro corresponde”.
Dios nos llama a caminar en obediencia personal.
Cuando vivimos esperando que el otro dé el primer paso, el corazón se endurece.
Pero cuando uno decide obedecer —aunque parezca que está caminando solo— algo se activa: el ambiente cambia, la atmósfera se suaviza y el Señor empieza a obrar donde nosotros ya no podemos.
El matrimonio madura cuando uno deja de decir: “haz tú primero” y comienza a decir: “Señor, yo hago lo que a mí me toca”.
Porque no todo lo que queremos hacer conviene… pero siempre conviene obedecer.
PALABRAS PARA EL CORAZÓN
A veces el mayor acto de amor en el matrimonio no es lo que sentimos, sino lo que decidimos.
La obediencia nunca es pérdida; es una semilla que Dios siempre honra.
DESAFÍO
Esta semana, haz algo que sabes que Dios te pide hacer en tu matrimonio —un acto de servicio, perdón, honra o paciencia— sin esperar respuesta inmediata.
Hazlo como obediencia, no como recompensa. Y permite que Dios haga el resto.