04/05/2024
Hoy se cumple 55 años de la primera arenga sobre la “Curación del Sufrimiento” que Silo (Mario Rodríguez Cobos) compartió en la altura de las cumbres nevadas (Punta de Vacas-Argentina).
Quienes me conocen saben que desde hace dos décadas abrazo el humanismo universalista y me considero siloísta, porque este movimiento le aportó claridad de sentido a mi vida, coherencia y la comprensión de aquello que nos genera sufrimiento… Agradecida eternamente a Mario Rodríguez Cobos, un sabio de los últimos tiempos. Sus palabras de hace 55 años son tan vigentes hoy en día.
Te invito a tomarte unos minutos y escuchar estas sabias palabras que pueden aportarte muchas comprensiones para tu diario vivir…
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“…. Sufres cuando el dolor muerde tu cuerpo. Sufres cuando el hambre se apodera de tu cuerpo. Pero no sólo sufres por el dolor inmediato de tu cuerpo, por el hambre de tu cuerpo. Sufres también por las consecuencias de las enfermedades que caen sobre tu cuerpo.
Debes distinguir dos tipos de sufrimientos, aquel sufrimiento que se produce en ti merced a la enfermedad (y ese sufrimiento puede retroceder gracias al avance de la ciencia. Así como la enfermedad, también el hambre puede retroceder, pero gracias al imperio de la justicia).
Hay otro tipo de sufrimiento que no depende de la enfermedad de tu cuerpo, sino que deriva de ella.
Si estás impedido, si no puedes ver, o si no oyes, sufres. Pero aunque este sufrimiento derive del cuerpo, tal sufrimiento es de tu mente.
Hay otro tipo de sufrimiento que no puede retroceder gracias al avance de la ciencia. Ese tipo de sufrimiento que es un sufrimiento estrictamente de tu mente retrocede frente a la fe, frente a la alegría de vivir, frente al amor.
Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia.
Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas de alcanzar. Sufres porque no tienes o porque sientes temor en general…
He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad. Todos éstos son sufrimientos propios de tu mente.
Todos ellos delatan la violencia interna, la violencia que hay en tu mente.
Fíjate que esa violencia siempre deriva del deseo. Cuanto más violento es un hombre, más groseros son sus deseos…”
“…Lleva la paz en ti y llévala a los demás… es necesario aprender a reír, aprender a amar…”
(Silo – Punta de Vacas 1969)
Esta es la primera intervención pública de Silo. En un envoltorio más o menos poético se explica que el conocimiento más importante para la vida (la "real sa...