28/07/2024
Nuestra labor consiste en formar seres con ideas creativas, con capacidad de análisis y libre opinión. La labor, por más que suene sorprendente, no es imponerle a un alumno lo que creemos que le puede funcionar o ser útil en su vida, hay que tener mucho cuidado con ello.
Nuestros puntos de vista no giran entorno a consejos de nuestra propia vida cotidiana, salvo que, los hechos que hablamos tengan vínculo con una teoría en particular y aplicable en la praxis, lo cual lo hace más seguro, más fiable y un poco menos subjetivo de la realidad.
Es un gran error “dogmatizar, adoctrinar y obligar” a seguir reglas de conducta como si fueran manuales y sobre todo, desde una forma muy mecanicista y dominante. Muchas veces tus propios miedos les transmites a los jóvenes, sin ser conscientes del contenido.
Ya lo dijo Skinner, hay ciertas reglas que son útiles y necesarias para prevenir actos o consecuencias indeseables, sin embargo, el ensayo y error de muchas conductas a través de la experiencia real es necesario y, además, es algo que sucederá, a pesar de que trates de evitarlo. Esto es aprendizaje.
A los alumnos hay que motivarlos y hay que normalizar que hagan preguntas incómodas a través de teorías, ya que, por sí mismo las teorías y el conocimiento es incómodo, por la dificultad que amerita entenderlo. Pero esto no tiene que alejar el objetivo final, que es informar y ser una modelo de discernimiento. Si ese estudiante no tuvo una buena inspiración y guía para estudiar, tú sé ese ser humano que lo motive, no que lo haga un minusválido intelectualmente, ya que todos somos inteligentes.
Un papá un día llegó desesperado y me dijo que le preocupa que su hijo no capta las matemáticas y, por ello, no era inteligente, lo cual no me sorprendió semejante revelación.
El concepto de inteligencia, en sencillas palabras, no se define por ser bueno o no en algo, sino por la resolución de ciertos problemas que tienen sus propios estándares y criterios. Por ejemplo, un alumno puede ser menos hábil para los números, por más de que se esfuerce, pero puede ser bastante bueno para el diálogo o en algún tipo de arte. Podríamos hablar de “eres inteligente por la manera en que hablas o analizas tus ideas o, también por la capacidad de exponer o desenvolverte en las danzas y en algún deporte”.
No todos tenemos los mismos talentos. Eso sí, algunos aprendemos y estimulamos nuevas habilidades por esfuerzo y por corregir pequeñas limitaciones. Pero, en tu adolescencia jamás una etiqueta se queda allí contigo hasta adulto, porque puede que mañana más tarde saliendo del colegio de lo que eras calificado como “un malcriado o relajado para el estudio” te conviertas, luego, en todo lo contrario. La moraleja es que aprendemos constantemente y el lenguaje que empleamos con los chicos pueden ser un puente de entendimiento, pero también un muro de confusiones.
Mucho cuidado con lo que transmitimos a los alumnos🗣️🧠