11/09/2024
Hace una semana, tuve la oportunidad de asistir a un curso de actualización en competencias para coaches en la PUCP, y podría decir que es el primer evento de formación presencial al que asisto, luego de vivir esa “virtualidad” a la que todos tuvimos que adaptarnos durante pandemia. Lo que viví me dejó reflexionando no solo acerca de los temas compartidos, sino también sobre lo que muchas veces damos por sentado.
Mientras el profesor exponía, algo tan sencillo como tomar notas, esa acción casi mecánica de plasmar en papel lo que resonaba, me devolvía una conexión con el conocimiento que había echado de menos. Más allá de lo académico, era una reconexión con el momento presente. Las ideas cobrando vida no solo en mi mente, sino en el aire compartido, en la corporalidad de quienes me rodeaban, hicieron cuestionarme ¿cuándo fue la última vez que nos permitimos realmente habitar el mismo espacio mental y físico con otros, sin interrupciones tecnológicas? Y no solo hablo de una formación o una reunión laboral.
Lo inesperado también hizo su aparición en el curso. La espontaneidad de los comentarios y preguntas surgía de una libertad que no se encuentra en la rigidez de los micrófonos en "mute". Podría decir que fue una celebración del intercambio humano, de ese “aquí y ahora” que tanto damos por sentado. Y aunque no tengo nada en contra de los cursos virtuales, de hecho, también soy diseñadora instruccional y reconozco sus bondades, no puedo evitar seguir preguntándome ¿qué perdemos cuando nos limitamos solo a eso?
Debo decir que salí del curso no solo con nuevas herramientas profesionales, sino con una renovada gratitud por las pequeñas cosas: la presencia, la interacción sin mediaciones, el simple hecho de estar rodeada de personas. Pero también con muchas preguntas y reflexiones, que me llevan a decir, ojalá no se nos olvide cómo es estar plenamente presentes. Tal vez, después de todo, la respuesta no es solo cómo nos adaptamos a lo virtual y a la tecnología, sino cómo recuperamos lo valioso y perdido en el camino.