04/09/2025
Enfermedad y pecado — ¿Siempre estarán conectados?
📖 Veamos una mirada bíblica
La Biblia no ofrece una respuesta simple sobre la relación entre enfermedad y pecado. En algunos pasajes, la enfermedad aparece como consecuencia del pecado; en otros, es completamente ajena a él. El Señor Jesús corrigió esta idea en varias ocasiones, mostrando que la aflicción física no siempre es resultado de una falta moral. Abramos el corazón y la mente para explorar esta tensión espiritual con discernimiento.
🔍 1. Cuando el pecado abre puertas a la enfermedad
Hay momentos en que la Escritura muestra cómo el pecado puede afectar la salud física:
- Deuteronomio 28:58–61: Dios advierte que la desobediencia puede traer enfermedades como parte del juicio.
- Juan 5:14: El Señor Jesús sana a un hombre y luego le dice: “No peques más, para que no te suceda algo peor.”
👉 Aquí no vemos un castigo automático, sino una consecuencia espiritual que puede manifestarse en lo físico. El pecado no solo afecta el alma, también puede debilitar el cuerpo.
🌿 2. Cuando la enfermedad no tiene raíz en el pecado:
- Juan 9:1–3: El Señor Jesús aclara que el ciego de nacimiento no está así por pecado, sino para que la obra de Dios se manifieste.
👉 Dios puede permitir la enfermedad como parte de un propósito mayor.
💡 3. Sanidad: gracia, compasión y restauración
El Señor Jesús sanaba por compasión, por fe, y para revelar el Reino de Dios en acción.
✨ Ejemplos de sanidad en la Escritura
🕊️ Antiguo Testamento
- Éxodo 15:26 – Dios se presenta como sanador.
- 2 Reyes 5 – Naamán es sanado de lepra.
🙌 Sanidades del Señor Jesús
- Marcos 5:25–34 – Mujer con flujo de sangre.
- Juan 9 – Ciego de nacimiento.
- Mateo 8:1–4 – Leproso sanado.
- Mateo 9:1–8 – Paralítico sanado y perdonado.
🔥 Sanidades por los Apóstoles
- Hechos 3:1–10 – Cojo sanado en el templo.
- Hechos 9:32–35 – Eneas, paralítico por ocho años.
🎯 ¿Qué nos enseña todo esto?
La enfermedad puede ser consecuencia, prueba o plataforma para la gloria de Dios.La clave radica en el arrepentimiento y la fé de la persona, recuerda que Dios está presente en medio de la aflicción, ya sea para corregir, formar o sanar.