15/03/2026
Otra opinión no popular…
Entiendo perfectamente que muchas familias necesiten servicios psicológicos para sus niños y adolescentes, y que muchas dependan de los planes médicos. El acceso a la salud mental debería ser un derecho.
Pero también hay una realidad que casi nadie quiere decir en voz alta: el sistema no está diseñado para cubrir toda la demanda que existe.
Recibimos llamadas esperando disponibilidad inmediata, citas en horarios específicos (que no falte a la escuela, que no interrumpa con las practicas de deportes, ni con las actividades de los encargados o el trabajo), evaluaciones rápidas, seguimiento constante y que todo sea cubierto por el plan médico. Y no hablemos de los encargados que nisiquiera pueden verse y tenemos que intervenir también que se autoricen los servicios. La realidad es que muchas veces eso simplemente no es posible.
No es falta de empatía de los profesionales. Es un sistema que paga tarifas bajas, que limita quién puede contratar y que ha creado una demanda mucho mayor que la cantidad de especialistas disponibles.
También hay algo que incomoda decir: los profesionales de la salud mental no somos un servicio ilimitado ni una sala de emergencia abierta 24/7. Somos personas con agendas llenas, con límites y con una capacidad real de trabajo.
Mientras no podamos hablar de estas realidades con honestidad, seguiremos teniendo familias frustradas… y profesionales agotados.
Y sí, esta también es una opinión no popular.
Dra. Malvaliz